Top 5 de la semana

notas relacionadas

-Mesías Deportivo y cruzada de vanidad
-Espejismos
-¡A punta de rifle!

EN la UACH parece que el deporte ya no se mide en medallas, sino en niveles de ego. Óscar Erives, el autoproclamado redentor del deporte universitario, ha decidido que el verdadero oro olímpico está en su propio nombre. Cambió focos, montó una pantalla y ahora se comporta como si hubiera resucitado a la universidad entera. Nadie sabe si dirige una institución o protagoniza una telenovela llamada “Yo, el salvador del estadio”.

El reciente comunicado de prensa es una joya de la autopromoción. “Gestión y confianza”, lo titula, aunque lo más gestionado es su imagen, y la confianza, la de sí mismo. Ni el rector Luis Rivera se salva del ninguneo, pues Erives se presenta como si los proyectos cayeran del cielo directo a sus manos milagrosas. En el deporte, dicen, el trabajo en equipo es lo más importante… salvo que seas Óscar Erives y el equipo solo te estorbe en la foto.

En redes sociales presume logros como si fueran campeonatos personales. Publica cada mejora, cada foco, cada pintura, como si hubiera levantado un coliseo romano con sus propias manos. Y lo del carro para los medallistas ya fue el golpe maestro: un gesto tan teatral que parece más campaña política que impulso deportivo. Si sigue así, no tarda en pedir que las becas lleven su nombre o que el himno universitario empiece con “Oh, gran Erives”.

Dicen que los héroes no se autoproclaman, pero en la UACH eso ya no importa. Si esto sigue, pronto lo veremos posar con antorcha en mano, frente a su propia estatua, reflejándose en el espejo del ego. Porque, en el Olimpo de Erives, los atletas son meros extras, y el verdadero medallista de oro… es su vanidad.

CRUZ Pérez Cuéllar hace otro de sus trucos: respaldar una ampliación del decreto de regularización de los “chuecos”, esos vehículos de procedencia extranjera que ya colman calles y avenidas.

Y es que el alcalde asegura que “mejor que haya una regularización a que todos estén circulando de manera irregular”, pero olvida que el decreto actual ya está tan espeso que parece madeja sin hilo.  Mientras tanto, la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) no se queda callada y advierte que la ampliación es “muy mala noticia”: más de 500 mil unidades ya fueron regularizadas en Chihuahua, y seguir extendiendo el decreto solo confirma el fracaso del plan original.

Mientras el discurso oficial habla de “vigilancia en las calles” y “reglas definitivas”, lo cierto es que seguimos atrapados en el mismo guion reciclado: decreto que vence, decreto que se amplía; promesa de orden, caos que se reproduce.  Mientras los autos “chuecos” siguen circulando, la gente común espera que alguien ponga orden de verdad.

EN el municipio de Guerrero, Chihuahua, los retenes policiales se han vuelto una escena de terror. Conductores que circulan por la carretera de La Junta a Guerrero denuncian que los uniformados mantienen puestos de revisión donde un elemento apunta directamente con un arma larga a cada vehículo que pasa. Una de las automovilistas que presenció la escena, no se guardó su indignación: “Parece zona de guerra con tanta intimidación a la ciudadanía”. La descripción no exagera: la imagen de un policía apuntando el arma mientras otro revisa los papeles deja a cualquiera helado.

Aunque la intención oficial sería reforzar la seguridad, la forma en que se implementan los retenes ha generado miedo, no confianza. Los habitantes exigen que las autoridades aclaren si esta práctica es parte de un operativo especial o simple abuso de poder.

 

Escríbanos al correo electrónico de SIN PELOS EN LA LENGUA:  [email protected] o manda tu denuncia al WhatsApp 614 142 6669