En medio de un año cargado de información dura, la columna SIN PELOS EN LA LENGUA hace una pausa para agradecer a sus lectores por estar del otro lado, leyendo, compartiendo y exigiendo información sin maquillaje.
Que esta Navidad traiga reflexión, unión y un poco de calma para las familias, sin perder la conciencia ni la voz crítica que nos distingue.
Desde Sin Pelos en la Lengua, el deseo es claro: paz en los hogares, memoria en las calles y que la verdad no se quede guardada bajo el árbol. El Niño Dios los bendiga.

