México.- Mientras el país aprieta el cinturón, en el corazón del poder se retocaban el cabello. El escándalo estalló: el Senado desembolsó 136 mil pesos en un salón de belleza que operó de forma clandestina desde septiembre de 2024, en pleno edificio del Hemiciclo, y que además era manejado por una particular ajena a la nómina, vinculada a un grupo de senadoras de Morena.
La bomba la confirmó el propio presidente de la Junta de Coordinación Política, Ignacio Mier, quien anunció el cierre definitivo de la estética instalada en el segundo piso del inmueble. La versión oficial intentó minimizar el asunto al señalar que el mobiliario utilizado no superaba los 37 mil pesos y que ya formaba parte del inventario.
Pero los documentos cuentan otra historia.
En la Relación de Bienes Muebles del Senado, correspondiente a 2019, ya aparecían tres sillones para estética con un valor unitario de 9 mil 280 pesos, además de un tocador con espejo por 8 mil 468 pesos. En ese momento, el gasto total ascendía a 36 mil 208 pesos, pese a que meses antes se había ordenado el cierre del salón.
El verdadero brinco llegó en el último cuatrimestre de 2024, cuando bajo la presidencia de Adán Augusto López en la Jucopo se adquirieron dos sillas para estética por 15 mil 381.82 pesos cada una, un lavacabezas por 48 mil 569.20 pesos y dos tocadores tipo Dorian por 28 mil 333.58 pesos cada uno. La suma: 136 mil pesos adicionales en equipo especializado.
Así, mientras se hablaba de austeridad y recortes, el Senado invertía en lavacabezas, sillones y tocadores. No era un rumor de pasillo: estaba en los registros oficiales. La pregunta ahora no es si el salón cerró, sino cuántos recursos más se destinaron a un negocio que operaba en las sombras, dentro del propio recinto legislativo.

