Noticias de Chihuahua.- La muerte en un tramo carretero en el municipio de Morelos, en la zona serrana, de dos oficiales de la CIA, la agencia de inteligencia de Estados Unidos, ha agudizado el intercambio de reclamos entre ambos Gobiernos.
La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, presionó públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum para que muestre “empatía” por los agentes caídos, asegurando que Washington está haciendo “todo lo posible” contra el narcotráfico que también golpea a México.
Pero del lado mexicano, la respuesta no es de condolencias… sino de reclamo. El gobierno federal exige explicaciones por la presencia de agentes extranjeros en operativos dentro del país, algo que podría violar la ley y la soberanía nacional.
El escándalo crece porque ni siquiera hay una versión clara: mientras autoridades estatales aseguraban que los estadounidenses solo capacitaban en drones, reportes revelan que en realidad participaban en acciones ligadas al narco.
La tragedia —un accidente en la sierra que dejó cuatro muertos— destapó algo más peligroso: operaciones en la sombra, versiones contradictorias y un choque directo entre dos gobiernos que ahora se señalan mutuamente.

