
SI algo parece sonar fuerte en la Arena Corner Sport Chihuahua ya no son los conciertos… sino las quejas de personas que aseguran haber pagado boletos para eventos que terminan cancelados mientras el dinero desaparece con la misma rapidez que el artista del escenario.
El caso más reciente gira en torno al concierto de El Tigrillo Palma, programado para el 14 de junio, que terminó cancelado de manera repentina, dejando a decenas de compradores con el celular en una mano, el comprobante de depósito en la otra y la esperanza de un reembolso que, según denuncian, sigue de vacaciones.
Los afectados señalan que los pagos fueron realizados a una cuenta bancaria a nombre de Ivonne Belén Beltrán Salazar, luego de ser contactados mediante el número 614 169 3895, donde la respuesta, aseguran, ha sido un interminable catálogo de excusas, promesas y “ya mero”, mientras el dinero sigue sin regresar a los bolsillos de quienes confiaron.
Lo que más indignación provoca es que, según los denunciantes, la persona involucrada presume trabajar con la Arena Corner Sport Chihuahua, afirmando que nadie puede hacerle nada porque mantiene relación con el recinto. Incluso aseguran que recientemente participó en la organización del evento de Los Madafakers en el Hub, lo que alimenta aún más las dudas de quienes se sienten engañados.
El público compra boletos para escuchar música, no para tomar un curso intensivo sobre cómo perseguir depósitos bancarios.
La Arena Corner Sport Chihuahua haría bien en aclarar públicamente si la persona señalada realmente forma parte de su equipo o utiliza el nombre del recinto para generar confianza entre los compradores. Mientras tanto, las víctimas siguen esperando. Y el único espectáculo que continúa con funciones agotadas es el de las promesas incumplidas, sin embargo están juntando información del estafador para hacer las denuncias correspondientes ante la ley, y sobre todo mediática para exponer públicamente a los estafadores y donde pueden encontrarlos. ¿Y la Arena Corner Sport Chihuahua? Callada, como vil complice.

APENAS tocamos en Sin Pelos en la Lengua las tranzas que andan haciendo en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Parral, que nos mandan más casos de corrupción que llega hasta el alcalde.
Sigue embarrado el director ejecutivo de la JMAS, Jesús Alfonso Márquez Amaya, y más, Mario Mata Carrasco, director ejecutivo de la JCAS tras acusarlos de revivir muertos para hacerlos firmar que recibieron agua.
Pues ahora sale más acusaciones en Parral y sus servidores públicos, pues Márquez Amaya no solo le juega al dios, pues dejó también cuentas pendientes cuando fue director de Obras Públicas de Parral, todo en complicidad con el alcalde, Salvador “Lacra” Calderón.
El rollo esta así, la Sindicatura Municipal reveló que 15 exfuncionarios y servidores públicos mantienen pendientes por comprobar o reintegrar un total de un millón 514 mil 536 pesos con 54 centavos, recursos públicos cuya situación continúa sin resolverse.
La relación exhibe adeudos que van desde los 42 mil hasta más de 228 mil pesos.
Encabeza la lista Magdaleno Gutiérrez Herrera, con 228 mil 248.99 pesos; le siguen Jesús Rubén Blanco Moreno, con 186 mil 643.12 pesos, y Manuel Aarón Carrillo Barraza, con 139 mil 670.30 pesos.
Pero uno de los nombres que más llama la atención es precisamente el de Jesús Alfonso Márquez Amaya, actual titular de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Parral, quien aparece con un saldo pendiente de 107 mil 750.71 pesos, correspondiente al periodo en que ocupó la Dirección de Obras Públicas Municipales, una de las dependencias con mayor presupuesto para infraestructura.
La denuncia también señala que el alcalde Salvador “Lacra” Calderón Aguirre aparece con un saldo pendiente de 90 mil 859.18 pesos, además de otros exservidores públicos con observaciones aún sin solventar.
Según el señalamiento expuesto, la permanencia de Márquez Amaya al frente de la JMAS mientras figura en el listado de pendientes administrativos vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de que cualquier funcionario aclare completamente las observaciones sobre el manejo de recursos públicos antes de ocupar nuevos cargos.
Porque en Parral parece existir una curiosa regla no escrita: los ciudadanos tienen que demostrar hasta el último peso cuando hacen un trámite, pero algunos funcionarios pueden brincar de puesto en puesto con cuentas pendientes sin que pase absolutamente nada.
Si las acusaciones por firmas de personas fallecidas resultan ciertas, el asunto dejaría de ser un simple escándalo administrativo para convertirse en un caso extremadamente grave que exigiría consecuencias penales. Y si además se suman los recursos públicos pendientes de aclarar, la pregunta ya no es dónde está el agua, sino dónde quedó la vergüenza institucional.
Al final, mientras los parralenses esperan que llegue el agua, las explicaciones y la rendición de cuentas parecen seguir exactamente el mismo camino: nunca llegan. En Parral, los muertos presuntamente firman, las deudas públicas se eternizan y las autoridades actúan como si todo fuera perfectamente normal. El verdadero milagro ya no sería que aparezca agua en las tuberías, sino que algún funcionario responda por sus actos.

