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LO que pretendía ser un encuentro de amigos y ganaderos terminó convertido en un nuevo frente de batalla política para Cruz Pérez Cuéllar.

El rodeo realizado en la Arena Tierra Vieja, quedó bajo cuestionamientos por la presunta falta de permisos y las condiciones de seguridad, luego de que un jinete resultara accidentado durante el evento.

Ante ello, su organizador, el morenista Héctor Ochoa salió en defensa de la actividad y aseguró que no se trató de un espectáculo abierto al público, sino de una reunión privada a la que acudieron amigos, ganaderos y 52 vaqueros.

Con ese argumento, Ochoa sostuvo que no era necesario contar con los permisos que ahora reclama la Subdirección de Gobernación Municipal.

Sin embargo, la defensa del morenista abrió otro frente de polémica: acusó directamente al subdirector de Gobernación Municipal, Pedro Oliva, de tener un familiar entre los participantes del rodeo.

“Si el evento era tan inseguro como lo afirmó o no cumplía con la norma, ¿por qué permitió que un familiar suyo fuera parte de los 52 vaqueros que nos acompañaron?”, cuestionó Ochoa.

El argumento pretende poner contra las cuerdas a la autoridad municipal, pero también deja una pregunta sobre la mesa: ¿la presencia de un familiar de un funcionario convierte automáticamente en legal un evento que pudiera carecer de permisos?

Ochoa además acusó al PAN de utilizar al Gobierno Municipal para frenar las actividades de simpatizantes de Cruz Pérez Cuéllar en Chihuahua capital y calificó los señalamientos como parte de una supuesta estrategia de “guerra sucia” contra Morena.

La controversia, sin embargo, va más allá del pleito entre partidos.

Si el evento realmente fue privado, como sostiene Ochoa, corresponderá a la autoridad explicar qué permisos eran obligatorios, bajo qué reglamento y si la actividad estaba exenta por tratarse de una reunión privada. Y si efectivamente existía una obligación de contar con autorizaciones, la etiqueta de “evento privado” no necesariamente elimina las responsabilidades en materia de seguridad.

Además, el accidente ocurrido durante el rodeo vuelve todavía más delicado el asunto. La discusión política puede esperar; la seguridad de quienes participaron no.

LO que debería ser uno de los principales corredores industriales de Chihuahua se convierte por las noches en una zona de riesgo: la avenida William Shakespeare permanece prácticamente a oscuras, mientras lámparas LED instaladas dentro del Complejo Industrial Chihuahua permanecen apagadas y, como si fuera poco, los hidrantes registran constantes fugas de agua que terminan inundando varias calles.

El problema no es menor. El Complejo Industrial Chihuahua es de libre acceso, por lo que peatones y automovilistas particulares pueden circular por sus vialidades sin encontrar plumas, casetas o controles que restrinjan el paso.

Sin embargo, quienes utilizan estas calles se encuentran con una infraestructura que, al menos en algunos puntos, parece estar abandonada a su suerte.

Lámparas LED… pero apagadas

Una de las principales quejas se concentra en la avenida William Shakespeare, donde la falta de iluminación durante la noche genera condiciones que pueden representar un riesgo para quienes transitan por el sector. Es decir, la tecnología está ahí, los postes están ahí y la infraestructura existe, pero la iluminación simplemente no cumple con su propósito.

Hidrantes convertidos en fuentes de desperdicio

A la falta de iluminación se suma otro problema recurrente: las fugas de agua en hidrantes ubicados dentro del complejo industrial.

De acuerdo con los reportes de peatones y automovilistas, estas fugas se presentan con frecuencia y en algunos casos generan verdaderos caudales que recorren varias calles.

No se trata solamente de un problema de imagen urbana.

Es agua potable que termina desperdiciándose mientras en distintas zonas de la ciudad existen ciudadanos que padecen problemas de suministro.

El Complejo Industrial Chihuahua concentra empresas, trabajadores y un importante movimiento vehicular. No debería ser necesario esperar a que ocurra un accidente, un delito o una emergencia para que alguien voltee a ver lo que sucede en sus calles.

 

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