
RESULTA que 22 médicos pasantes fueron retirados del Hospital General “Dr. Javier Ramírez Topete” ubicado en Cuauhtémoc, Chihuahua que depende de la Secretaría de Salud de Chihuahua, pero no fue una simple medida administrativa. En realidad, fue señal de alarma que exhibe una profunda crisis dentro de una institución que debería ser ejemplo de ética, profesionalismo y protección para quienes apenas comienzan su formación médica.
Había muchas denuncias de acoso sexual y hostigamiento laboral que padecían los médicos pasantes, y las universidades solo actuaron para proteger a sus estudiantes. La pregunta es inevitable: ¿qué estaba pasando dentro del hospital para que la situación escalara hasta este punto?
Los médicos pasantes representan uno de los sectores más vulnerables dentro del sistema de salud. Llegan con la ilusión de aprender, servir y construir una carrera profesional, pero muchas veces se enfrentan a jornadas extenuantes, presiones jerárquicas y entornos donde denunciar abusos puede significar represalias o el riesgo de afectar su futuro académico.
Las denuncias involucran a médicas y médicos internos de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y la Universidad de Durango, quienes señalaron haber sido víctimas de comentarios sexualizados, tocamientos indebidos y represalias laborales dentro del Hospital Ramírez Topete. A ello se suman acusaciones sobre la presencia de personal médico presuntamente en estado de ebriedad durante sus funciones y una constante omisión por parte de los directivos del nosocomio para atender y frenar estas conductas, lo que encendió las alarmas entre las instituciones educativas y derivó en el retiro de 22 pasantes como medida de protección.
Se trata de conductas que atentan contra la dignidad humana y que pueden dejar secuelas emocionales y profesionales permanentes. Y si las investigaciones determinan responsabilidades, estas no deben quedarse en simples llamados de atención o cambios de adscripción.
Lo verdaderamente alarmante es que este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que durante años ha sido comentada en voz baja en hospitales y centros de formación médica: el abuso de poder, el hostigamiento y el silencio institucional que muchas veces rodea estas denuncias. Si un hospital no puede proteger a quienes se están formando en sus instalaciones, entonces tiene una deuda pendiente con toda la sociedad.

AHORA resulta que “todo esto de la persecución política que ha sufrido la gobernadora”, como lo dijo la líder estatal del Partido Acción Nacional Daniela Álvarez, se traducirá a un dedazo liso y llano para las candidaturas para el 2027, ya que según la ex diputada, que se dice podría ser la candidata azul para la Alcaldía de Juárez, ya no hay tiempo para realizar los foros qué prometieron para mediante encuestas ciudadanas, elegir a los candidatos, abriendo según ellos el 100% de las candidaturas a la población en general y eliminando las designaciones exclusivas de la cúpula partidista, como tambıén lo prometió el líder nacional Jorge Romero. Pero ahora no harán ni una ni otra, y Álvarez anunció que los mejores serán los elegidos, según ella con diversos sistemas que tienen como el número de calles recorridas, por ejemplo. Lo cierto es que lo político para tapar lo judicial le ganó a lo partidista, con lo que el PAN en Chihuahua deja atrás sus promesas en su relanzamiento de octubre del año pasado, quedando nada más con su nueva imagen como lo único nuevo y diferente.
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