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EN política, las amenazas rara vez se pronuncian con palabras tan frontales. Pero esta vez, la frase “Si llego, voy detrás de ti” retumba como una declaración de guerra.
El mensaje, atribuido al alcalde Cruz Pérez Cuéllar, no deja espacio para la tolerancia: tiene destinatario y apellido.
Mario Vázquez, senador panista, viejo camarada de batallas y hoy rival político, sabe que el dardo no fue al aire.
Detrás de la advertencia hay algo más que diferencias ideológicas: hay historia, heridas y rencores acumulados.
En los años en que ambos compartían trincheras en el PAN, Cruz y Mario eran —como dicen los viejos militantes— uña y mugre. Hasta que dejaron de serlo.
Las rupturas políticas, como las personales, suelen oler a traición, y la de ellos se volvió una de las más amargas en la política chihuahuense.
Hoy, el alcalde de Juárez no disimula su ambición: quiere la gubernatura.
Y, conociendo su estilo frontal, su promesa no suena a metáfora. En el equipo de Vázquez hay preocupación. Saben que en Chihuahua los “ajustes de cuentas” no se anuncian, se ejecutan: con auditorías, revisiones de obra, denuncias administrativas o simples “coincidencias” judiciales.
Pérez Cuéllar conoce bien el sistema y, lo que es peor para sus adversarios, sabe usarlo.
Vázquez no es ingenuo. Entiende que el terreno político del 2027 no se jugará sólo en mítines y debates, sino en los pasillos donde se redactan expedientes y se filtran documentos.
Por eso, la advertencia tiene un filo particular: no es una amenaza pública, es un aviso privado hecho ruido público.
Si Cruz Pérez Cuéllar logra la candidatura de Morena y llega al despacho de Palacio de Gobierno, Mario puede irse preparando.
Porque en la política chihuahuense —y sobre todo en Juárez— la venganza no se olvida, sólo se agenda.

LA Secretaría de Seguridad Pública Estatal no sólo está en crisis: se está desmoronando.
Y mientras los elementos caen, Gilberto Loya se comporta como todo menos como secretario.
No puede proteger ni a los suyos, mucho menos a la población, pese a los millones que le ha exprimido al proyecto “Centinela”, esa fábrica de espejitos tecnológicos que prometió blindar al estado y hoy no puede evitar ni una emboscada más.
En la sierra, los hechos hablan más que cualquier spot: diez agentes humillados, tableados y ahora dieciséis atacados, con tres muertos —y los que podrían sumarse en las próximas horas—.
El crimen organizado sigue operando con impunidad, y la respuesta oficial es pura simulación.
Mientras tanto, Loya anda encampañado, posando para la lente.
Ya ordenó a su equipo de “imagen y chuleadera candidateable” que el homenaje a los policías caídos sea otra producción de su ego cinematográfico.
El dolor de las familias será, otra vez, fondo musical para su próximo video de “Batman”, con él como protagonista involuntario.
La tragedia ajena convertida en contenido mientras no han podido tocar la estructura de los mata policías, siendo los hermanos Ever José alías ‘El Pepe Águila y Víctor Noe González Bournes alías’ El Topo o el 500′ –a pesar de los 9 detenidos en Moris que en un par de días van ir saliendo de prisión por falta de pruebas-.

 

CONCLUSIÓN: PIDEN APOYO

Y es que mientras su show ocurre, en El Pilar de Moris, los policías estatales sobreviven en condiciones deplorables: duermen dentro de una bodega minera, sin hospedaje digno, con comida racionada y en mal estado.
La mina entrega los alimentos a regañadientes y la SSPE mira hacia otro lado.
Mientras en Chihuahua capital se reparten medallas y discursos, en la sierra comen frío y duermen con miedo.
Lo peor: ahora los mandan a El Zapote, una comunidad casi abandonada, sin agua ni luz.
Un infierno donde los policías son literalmente carne de cañón, enviados a enfrentar grupos armados sin respaldo, sin condiciones mínimas y sin respeto a su vida.
Y es que la ley esta ignorada, debido que es clara: el Estado debe garantizar traslado, hospedaje y alimentación digna a sus elementos.
Pero en la práctica, Loya y su director en la Zona Occidente, Cruz Rangel, hacen todo lo contrario.

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