Top 5 de la semana

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-Alcaldes con aroma a cocaína
-Doble moral azul
-Seguridad de circo

 

EN Chihuahua, el cinismo político se codea sin pudor con el narcotráfico. Dos ejemplos recientes pintan de cuerpo entero el calibre de quienes gobiernan en Delicias y Camargo: Jesús Valenciano García y Jorge Aldana Aguilar, ambos del PAN, quienes han tenido en su círculo cercano a personajes detenidos en Estados Unidos por traficar cocaína.

Sí, en pleno 2025, mientras la ciudadanía escucha sermones sobre “valores”, “honestidad” y “trabajo limpio”, resulta que los alcaldes panistas se rodean de colaboradores que terminan esposados al otro lado de la frontera con kilos de droga, fajos de dólares y hasta armas en sus domicilios.

El caso Camargo: Aldana y su “mano derecha”

Pedro Javid Beltrán del Río, funcionario del DIF Municipal de Camargo, fue arrestado el 12 de agosto en Carolina del Sur por tráfico de cocaína. No se trata de un desconocido ni de un “extrabajador” como intentó maquillar el Gobierno Municipal. Beltrán fue parte de la estructura panista de Jorge Aldana, su hombre de confianza, y hasta sonaba como aspirante a presidente del PAN en Camargo.

Su captura no solo desnuda la fragilidad del discurso moralista de Acción Nacional, sino también la red de complicidades que permite a personajes con historial sospechoso escalar posiciones dentro del servicio público.

El caso Delicias: Valenciano y su suplente “cargado”

En Delicias, la historia tampoco es menos escandalosa. Vladimir Romero Espinoza, suplente del alcalde Jesús Valenciano García, fue detenido en Florida con tres kilos de cocaína, 25 mil dólares escondidos en el carro, y armas en su domicilio. ¿La respuesta del alcalde? Silencio absoluto. Ni una palabra. Ni un deslinde. Ni una pizca de vergüenza.

Lo más grave es que Valenciano, a pesar del lodazal que lo rodea, se atrevió a coquetear con la candidatura a la gubernatura de Chihuahua. Como si en el PAN ser cómplice por omisión de narcopolíticos fuera un mérito para ascender.

Doble moral azul

Mientras los panistas presumen campañas contra las adicciones y posan para la foto en actividades “familiares”, sus colaboradores caen presos por traficar cocaína en Estados Unidos. La pregunta es: ¿qué tan profundo llega esta red de vínculos y omisiones?

¿Se trata de simples “casos aislados” o estamos frente a un patrón de políticos que normalizan tener a narcos como operadores políticos, brazos derechos o suplentes?

La conclusión es clara: si Valenciano y Aldana son el rostro del panismo en la región, el verdadero proyecto político azul no es la “gobernanza transparente”, sino el narcofilantrópico municipalismo, donde funcionarios reparten apoyos sociales de día y trafican cocaína de noche.

MIENTRAS la delincuencia anda suelta, los “guardianes del orden” se agarran de las greñas, cobran cuotas, encubren a sus favoritos y hasta se dan el lujo de hacer telenovelas dentro de la corporación. La seguridad en Chihuahua parece más bien un chisme de lavadero con uniforme y placa.

Y es que el área de Despliegue no combate criminales, combate al personal. Entre el Semi Comandante Parada Montéz y el “Nenuco” de Rojas, el deporte favorito es hostigar y humillar a los suyos, como si todavía estuvieran jugando a los Rangers de caricatura. ¿Y la autoridad? Bien, gracias.

Lo de Detectives parece novela de narcos de Netflix. Comandantes que caen no por ineficiencia, sino porque ya no sirven al “patrón” en turno. Barraza, el nuevo rey del corral, maneja cuotas, reparte favores, presume sus contactos en Juárez y se cree intocable. ¿El resultado? Una tropa harta, humillada y hasta castigada con menos días de descanso si no le rinden pleitesía.

La pregunta que se hace todo el mundo: ¿de verdad el famoso “Niño de Oro” Aguirre Rodríguez no ve nada? ¿O será que la miel del poder también le endulza el bolsillo?

Mientras tanto el grupo que debería ser la élite parece una versión barata de La Rosa de Guadalupe. Aarón Vidal, alias “el Alucín”, tiene a sus chiples jugando a ser intocables. Si un favorito roba armas, prueba droga o asalta civiles, se tapa todo. Pero si un pobre diablo comete un error, lo crucifican en público.

¿Y qué tal la joyita de “Chano Carreón”? Cuentan que en un decomiso se echó un pase, le dio el patatús y casi se muere… pero claro, como es de la gente consentida, lo levantaron con 500 mil pesos de sueldo y un tapabocas de silencio.

Y como si no bastara con tanta podredumbre, el Director de Análisis Rubén Contreras anda muy ocupado… pero de beso en beso con una muchachita del SWAT. Ella presume en el C7 que manda más que él, porque lo trae comiendo de su mano. Y con razón: mientras ella disfruta privilegios, el Director queda como un pelele frente a sus subordinados. Qué bonito ejemplo de disciplina…

Conclusión sin maquillaje

La seguridad en Chihuahua se maneja entre berrinches, cuotas, amantes y abusos. Los policías de a pie están hartos, los mandos se creen dioses, y la ciudadanía sigue esperando resultados que nunca llegan.

En vez de estrategias contra la delincuencia, tenemos Rangers frustrados, detectives cobracuotas y un SWAT convertido en reality show de mal gusto. ¿Quién le pone un alto a este circo? Porque a este paso, no hace falta que lleguen los criminales… ya se encargan los mismos mandos de destrozar lo poco que queda de orden.

 

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