México.- Informes recientes de la Secretaría de Marina (SEMAR) sobre la inteligencia táctica en el estado de Sinaloa han revelado un reordenamiento significativo en el mapa criminal de la región. La división del territorio, que históricamente estuvo bajo una estructura más homogénea, muestra hoy una clara delimitación entre los grupos que disputan el control de las rutas de trasiego y las actividades ilícitas.
De acuerdo con la actualización de inteligencia, el panorama actual se ha consolidado en cuatro grandes zonas de operación:
- El bastión del Cártel del Guano
En la zona montañosa y colindante, los municipios de Badiraguato y Sinaloa de Leyva se mantienen como el epicentro de operaciones del denominado Cártel del Guano. Esta facción mantiene su presencia en áreas estratégicas del estado, consolidando su influencia en la sierra.
- La expansión de La Mayiza
La franja central del estado ha quedado bajo el dominio operativo de la facción conocida como “La Mayiza”. Esta estructura criminal ha logrado extender su control sobre Mocorito, Navolato, Culiacán, Cosalá, Elota, San Ignacio y la zona norte del municipio de Mazatlán, consolidando un corredor clave en el centro y sur de la entidad.
- La zona de influencia de Los Chapitos
Por su parte, el grupo autodenominado “Los Chapitos” mantiene su presencia en los municipios del extremo sur del estado. Según los reportes, su control se extiende por Concordia, Rosario, Escuinapa y una parte del municipio de Mazatlán, donde mantienen sus operaciones a pesar de la presión de las fuerzas federales.
- El Cártel de Guasave en el norte
Finalmente, en la región norte de Sinaloa, se ha consolidado una fuerza con base en el municipio de Guasave. Esta organización, identificada como el Cártel de Guasave, ha logrado establecer un férreo control en Choix, El Fuerte, Ahome, Guasave y Angostura, funcionando como un actor relevante en la dinámica criminal de esa zona fronteriza y costera.
Esta reconfiguración, según especialistas en seguridad, responde a las tensiones internas y a la necesidad de los grupos criminales por asegurar corredores logísticos específicos ante el despliegue constante de elementos de la Armada de México y el Ejército Mexicano en las zonas de mayor conflicto.
Las autoridades federales mantienen los operativos de vigilancia en estos municipios con el objetivo de contener la violencia derivada de la disputa territorial entre estas facciones.

