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‘Buscaban a Elizabeth, pero hermanos salieron a defenderla…de 20 armados’

Noticias de Chihuahua.- La madrugada se rompió en Ciudad Aldama con el estruendo de puertas derribadas y vidrios hechos añicos. Más de 20 hombres armados y encapuchados irrumpieron en una vivienda de la zona centro, avanzando sin prisa, con la seguridad de quien sabe que nadie los detendrá. Dentro estaban tres hermanos y su abuela, una familia conocida por su vida tranquila y su fe cristiana.

Elizabeth Soto Núñez se encontraba en casa de su abuela junto a sus hermanos Abel e Israel Soto Núñez. No había fiestas, no había reuniones, no había conflictos. La familia, aseguran sus allegados, jamás tuvo problemas con nadie. Son personas dedicadas al trabajo y a la iglesia. Aun así, el grupo armado comenzó a tumbar la puerta principal, destrozó chapas, rompió ventanas y causó daños en el interior de la vivienda. A la abuela solo le pidieron una cosa: que no interviniera, que no gritara, que no se moviera.

Según el relato de las autoridades a La Parada Digital, los hombres buscaban directamente a Elizabeth. Ante el caos y los destrozos, Abel e Israel salieron del interior de la casa y fue en ese momento cuando también fueron sometidos y llevados por la fuerza. Los tres hermanos desaparecieron en cuestión de minutos, mientras la abuela quedaba sola entre los restos del hogar violentado.

Antes de irse, los armados revisaron la vivienda como si buscaran algo más. Revolvieron habitaciones, dejaron huellas de destrucción y se llevaron dinero que la abuela tenía destinado para la iglesia cristiana a la que asiste. No hubo amenazas previas, no hubo advertencias, no hubo explicaciones. Solo silencio después del horror.

Familiares recuerdan un hecho aislado ocurrido tiempo atrás: a Elizabeth le fue robado un vehículo que más tarde apareció en un yonke, donde fue entregado para evitar problemas, bajo el argumento de que había sido llevado por personas de Aldama. No saben si existe relación, pero es el único antecedente que encuentran en una historia donde, insisten, nunca hubo vínculos con actividades ilícitas ni enemistades.

La Fiscalía General del Estado abrió una carpeta de investigación por la privación ilegal de la libertad. Mientras tanto, la familia enfrenta la espera con oración y desesperación, aferrada a la esperanza de que Elizabeth, Abel e Israel regresen con vida. El llamado es claro: cualquier información puede marcar la diferencia.