Ciudad Juárez trembles again

El análisis comienza con el ejemplo de trabajo en un centro comunitario en la colonia Puerto La Paz, una de las zonas más pobres de la urbe fronteriza, ahí se dan talleres y clases de taekwondo, futbol y es uno de los 40 centros de la comunidad que ofrecen alternativas a los jóvenes para no ser tentados por el crimen organizado.

Destaca además que la vida nocturna es un ejemplo de como la ciudad considerada como la “más violenta del mundo” tiene vida, ya que los bares y restaurantes lucen llenos.

En el texto se recuerda el periodo comprendido de 2008 y 2011, cuando la ciudad de alrededor de 1.4 millones de habitantes tenía 300 homicidios por mes y que prácticamente había descendido al infierno.

La activista Nohemí Almada fue entrevistada para este trabajo periodístico y dijó

“Se sentía la reacción en cadena de los efectos de la ofensiva contra las mafias de las drogas, lanzadas por el entonces Presidente de México, Felipe Calderón”. “Aquí, la guerra contra las drogas fue una masacre”,

Almada agregó “Hemos crecido acostumbrados a ver cadáveres masacrados en la calle”.

La revista agrega que “Hoy Ciudad Juárez se promociona como una historia de éxito” y destaca tres factores de cambio y como primer punto describe como el gobierno federal invertido dinero en programas de ayuda e infraestructura para sanar el tejido social así como la depuración de las policías y la capacitación de sus elementos investigadores.

Como segundo punto es el de la movilización ciudadana y la creación de mesas de trabajo.

“Se han elaborado los indicadores de seguridad y mantienen presión sobre las autoridades para que cumplan con objetivos, presionándolos para coordinarse estrechamente”, declaró Arturo Valenzuela, también entrevistado para este trabajo periodístico.

El tercer punto tiene que ver más con los grupos criminales y no con el gobierno y ‘The Economista menciona que “La violencia en Juárez aumentó cuando los rivales se enfrentaron al Cártel de Sinaloa por el control de la ciudad, una importante ruta de exportación de drogas. Cada lado hizo alianzas con bandas juveniles y elementos de las fuerzas de seguridad. Sinaloa apareció para ganar, poniendo fin a la guerra”.

La revista británica dice que aunque el presidente Peña Nieto ha tratado de manera irregular de reproducir lo hecho en Juárez en otras regiones del país y que al principio de su mandato minimizó el problema en seguridad.

“Ahora Peña se enfrenta a una creciente alarma entre los mexicanos, a quienes les preocupa que la mitad de una docena de estados del país se han vuelto ingobernables a causa de la delincuencia organizada, la corrupción y los conflictos sociales Estas preocupaciones llevaron a Peña a reemplazar a la Procuradora General de la República, Alery Gómez, esta semana”, destaca The Economist.

Alerta sobre el creciente numero de grupos de autodefensas en 20 estados del territorio nacional y que la tasa de homicidios y asaltos en las carreteras y extorsiones se elevó a nivel nacional.

“Hay nerviosismo en Juárez, también, debido a un aumento de los homicidios de este año. Algunos culpan a la incertidumbre entre los grupos criminales, motivada por la elección de un nuevo Gobernador del estado y un nuevo Alcalde y las tensiones entre ellos. Otros apuntan a la recaptura en enero de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el jefe del Cártel de Sinaloa, que ha escapado dos veces de la cárcel. En espera de su extradición a los Estados Unidos, se encuentra recluido en la mayor parte de los torreones de una prisión federal en el desierto de Chihuahua, a las afueras de Juárez.

Por último la publicación destaca que tras la captura Guzmán Loera se desencadene una nueva batalla por el territorio entre bandas de narcotraficantes, ya que la mitad de los homicidios están relacionados con el crimen organizado.

“Eso es una mala señal para México. Juárez muestra que un esfuerzo político concertado y la participación de la comunidad pueden aportar mejoras, al menos por un tiempo. Pero en gran parte del país, los fundamentos del Estado de Derecho, una fuerza policial eficaz y una capacidad para procesar crímenes siguen desaparecidos”, concluye.

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