Un reporte de la DEA denominado “Áreas de influencia de las organizaciones criminales en México” destaca que en 2014 este cártel no tenía control del tráfico de droga en ningún lugar de México.

En el año 2015 ya controlaba nueve estados: Jalisco, Michoacán, Nayarit, Guanajuato, San Luis Potosí, Oaxaca, Chiapas, Baja California Sur y la llamada “perla” de la droga por su ubicación estratégica, Baja California.

Y es precisamente en Baja California donde comenzó una guerra contra el “Cártel de Sinaloa” por el control del territorio –clave para traficar droga a Estados Unidos–, que en un año ha dejado más de 500 muertos.

En entrevista para el periódico El Universal, el secretario de Seguridad Pública de Baja California, Daniel de la Rosa Anaya, explica cómo el “CJNG” ha logrado permear tan rápidamente.

Destaca que crecieron en alianza con una organización que se creía extinta: la familia Arellano Félix, quienes desde la década de los 90 han sido los amos del noroeste de México.

El gobierno de Estados Unidos sentenció en 2012 y 2013 a los hermanos Benjamín y Eduardo Arellano Félix, fundadores del cártel, y fue en una de las audiencias cuando la Agencia Anti Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) pronunció una frase que daría la vuelta al mundo: “Se clava el último clavo en el féretro de los Arellano Félix”, lo que sugería que no existirían más.

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