
LO ocurrido en Ciudad Madera no es un hecho menor ni puede tratarse como un “error operativo”. Es una señal alarmante de cómo la autoridad, llamada a proteger, puede convertirse en agresora cuando actúa fuera de la ley.
Que agentes ministeriales irrumpan en un domicilio sin orden de cateo ya representa una violación grave a los derechos humanos. Pero que, además, golpeen a los habitantes, destruyan su patrimonio y se lleven dinero en efectivo y pertenencias personales, coloca estos actos en un terreno aún más oscuro: el del abuso de poder con tintes de saqueo.
Cincuenta mil pesos producto del ahorro familiar, teléfonos, muebles destrozados, pantallas dañadas y hasta una pared derribada no son “daños colaterales”. Son consecuencias directas de una actuación ilegal que deja a una familia no solo golpeada físicamente, sino humillada, vulnerada y despojada en su propio hogar.

LA falta de elevadores en funcionamiento mantiene en complicaciones la operación interna del Hospital Infantil, luego de que desde hace más de un año se presentan fallas constantes en los equipos destinados al traslado de pacientes y personal.
Trabajadores del lugar señalaron que son tres los elevadores asignados para este servicio, pero desde 2025 su funcionamiento ha sido irregular, llegando a fallar ya manera total desde la semana pasada.
Señalan que durante meses, solo un elevador operaba de manera parcial, ya que cada vez que se realizaban reparaciones en un equipo, otro dejaba de funcionar, sin que se lograra una solución definitiva.
La situación se agravó la tarde del viernes, cuando el último elevador que aún estaba en uso se detuvo alrededor de las cuatro de la tarde y ya no volvió a operar, dejando al hospital sin ningún elevador disponible, lo que obligó a realizar traslados de pacientes por escaleras y por una rampa exterior, que además se encuentra en malas condiciones y expuesta al clima, lo que dificulta el paso de camillas y sillas de ruedas, sobre todo en esta temporada de bajas temperaturas. Áreas como cirugía ambulatoria, preescolares y lactantes se ubican en pisos altos, por lo que los recorridos se han vuelto más largos y riesgosos, dijeron de manera anónima para evitar represalias.
Ante este panorama, trabajadores y familiares de pacientes pidieron que se atienda de manera urgente la reparación de los elevadores, al considerar que la situación pone en riesgo la seguridad y la atención oportuna de quienes acuden al hospital.
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