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-Denuncian a agente por grabar a compañera
-No pelaron hallazgo de mujer muerta

 

MIENTRAS decenas de policías estatales fueron enviados a Cinco Llagas, en Guadalupe y Calvo, para enfrentar la violencia que mantiene bajo asedio a la región, uno de los escándalos no vino de los grupos armados, sino, presuntamente, desde el interior de la propia corporación.

Una mujer policía denunció haber descubierto a un compañero, identificado por sus colegas con el apodo de “Chalub”, grabándola con un teléfono celular mientras se bañaba en el campamento instalado para las labores de seguridad.

La escena parece sacada de una mala comedia, pero no tiene nada de graciosa. En una zona donde los agentes arriesgan la vida, donde hace apenas unos días un dron cargado con explosivos dejó víctimas —una de ellas perdió la vida—, resulta que una oficial también tuvo que cuidarse… pero de quien portaba el mismo uniforme.

La agente afectada fue trasladada en avioneta a Parral y posteriormente a la ciudad de Chihuahua para presentar la denuncia correspondiente.

Ahora la pregunta ya no es quién grabó el video. La verdadera incógnita es qué hará la Secretaría de Seguridad Pública del Estado. Porque en las corporaciones suele presumirse el compañerismo, pero cuando uno de los propios rompe cualquier límite de respeto, la prueba no está en el discurso, sino en las sanciones.

Habrá que esperar el resultado de la investigación. Porque si el caso termina archivado entre excusas, el mensaje sería tan preocupante como el propio hecho: que para algunas conductas indebidas el uniforme pesa más que la justicia. Y eso sería un golpe a la credibilidad de cualquier corporación.

ANTES que la verdad apareciera, pasaron tres semanas. Tres semanas en las que un cuerpo permaneció semienterrado al fondo de un barranco, sobre la carretera Chihuahua-Cuauhtémoc, mientras un reporte ciudadano, presuntamente realizado desde el primer hallazgo, quedó en el olvido…no lo pelaron.

Informes obtenidos por Sin Pelos en la Lengua en la escena del hallazgo, indica que lo  que movilizó ayer domingo a las corporaciones policiacas hasta el kilómetro 23 de la carretera Chihuahua-Cuauhtémoc no fue un crimen recién descubierto, sino uno que, de confirmarse la versión de los testigos, pudo haber permanecido semanas sin ser atendido.

El cuerpo de una persona, aparentemente una mujer y en avanzado estado de descomposición, fue localizado semienterrado entre la maleza al fondo de un barranco. Fueron elementos de la Policía Estatal quienes, tras una “intensa” búsqueda, lograron ubicar los restos y dar paso a las diligencias ministeriales.

Sin embargo, la parte más inquietante de la historia no es únicamente el hallazgo, sino lo que ocurrió antes.

De acuerdo con la información recabada en el lugar, Emilio S. R., de 63 años y originario de El Charco, aseguró que aproximadamente tres semanas atrás encontró los restos y notificó a elementos de la Policía Municipal. Según su testimonio, el reporte no fue atendido y nunca se realizaron las diligencias correspondientes.

Fue hasta que otro ciudadano, Jesús Ch., de 47 años, volvió a llamar al número de emergencias 9-1-1 que finalmente se desplegó un operativo que culminó con la localización oficial del cadáver.

Si esta versión es confirmada por las autoridades, el caso abriría serios cuestionamientos sobre la atención que reciben los reportes ciudadanos.

Ahora corresponderá a la Fiscalía esclarecer la identidad de la víctima, las causas de su muerte y, al mismo tiempo, determinar si realmente existió un reporte previo que fue ignorado. De ser así, además de investigar un posible homicidio, también habría que revisar por qué una alerta ciudadana tardó semanas en convertirse en una investigación oficial.

 

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