«Entre las del mundo, la deuda mexicana es una de las deudas que es menos sensible a cambios en tasas de interés y tipo de cambio. Ciertamente, ambos cambios afectan, pero ésta habrá de ser marginal, por lo tanto no debería poner en peligro, el superávit primario y trayectoria de la deuda como porcentaje del PIB decreciente», declaró Meade.

Explicó que las características de la deuda abonan a su estabilidad, pues en su mayoría está contratada en pesos, y la externa está contratada a tasa fija al 100 por ciento.

Señaló que ante los cambios la dependencia a su cargo mantiene e su perspectiva del crecimiento económico entre 2 y 2.6 por ciento.

La economía mexicana cuenta con la fortaleza interna para seguir creciendo, aún en un entorno global complicado, por lo que se mantiene la expectativa de un avance entre 2.0 y 2.6 por ciento este año, expuso.

Señaló que aunque el consumo, la inversión y las exportaciones continúan como la base para lograr un mejor crecimiento económico, ello depende del entorno internacional, pues si el crecimiento mundial es menor a lo esperado, el de México también será menor a su potencial.

No obstante, afirmó que todas las acciones emprendidas en esta administración federal han venido “preparando el terreno” para aprovechar un mejor ciclo global cuando éste se presente y “nos ha dado fortaleza interna para seguir creciendo, aún en un entorno global complicado”.

Si bien el comportamiento de estos dos indicadores tendrá una afectación “marginal” en la deuda, “no pone en peligro” que el gobierno federal logre el año próximo un superávit primario y se mueva a una trayectoria decreciente de la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), abundó.

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