El informe describe lo fácil que fue que estos individuos cometieran fraude al usar nombres falsos para solicitar y recibir la ciudadanía estadounidense, un proceso que normalmente requiere la revisión de antecedentes penales y una entrevista en persona.

Tras eliminar varios casos duplicados, la OIG analizó un total de 1,029 nombres, de los cuales, 858 no tenían huellas digitales en la base de datos cuando la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) estaba procesando y adjudicando las solicitudes.

La difusión del informe coincidió con las investigaciones en curso sobre los atentados en Nueva York, Nueva Jersey y Minnesota durante el pasado fin de semana. Las autoridades arrestaron al afgano-estadounidense, Ahmad Khan Rahami, en conexión con los dos primeros.

Según la OIG, ni el DHS, ni la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) tenían las huellas digitales de las personas que habían sido deportadas o tenían órdenes de expulsión, porque las huellas recabadas antes de 2008 no fueron convertidas ni archivadas como documentos electrónicos de forma rutinaria.

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