México.- Los cárteles mexicanos dejaron de conformarse con enviar cargamentos de droga. Ahora también estarían exportando su experiencia criminal.
Un estudio del centro de análisis estadounidense Brookings Institution advierte que organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación han evolucionado hasta convertirse en verdaderas franquicias del crimen, compartiendo conocimientos, métodos de operación y capacitación con grupos delictivos en América, Europa, África y Asia.
Según el informe, las organizaciones criminales mexicanas ya no sólo buscan controlar rutas para el tráfico de drogas. También enseñan a fabricar metanfetaminas, establecer laboratorios clandestinos, lavar dinero y construir redes de distribución en distintos países, convirtiéndose en una especie de “consultores” del crimen organizado.
La investigación señala que esta expansión ha permitido que los grupos delictivos mexicanos multipliquen su influencia mucho más allá del continente americano, fortaleciendo alianzas con mafias locales y diversificando sus negocios ilícitos.
El diagnóstico resulta preocupante porque refleja que el problema dejó de ser únicamente nacional. Lo que antes cruzaba las fronteras escondido en cargamentos, ahora también viaja en forma de conocimiento criminal.
Mientras gobiernos presumen decomisos y capturas, los cárteles parecen haber entendido una vieja regla de los negocios: enseñar el modelo puede ser tan rentable como vender el producto.

