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El  violadore y asesine de hijastro de 8 años; antes y después

Noticias de Chihuahua.- Las imágenes que llegaron en exclusiva a La Parada Digital revelan un rostro que hoy muchos ya no pueden mirar sin rabia: “La Favela”, como lo conocían en su círculo más cercano, aparece posando en fotos familiares, con vestimenta femenina, maquillaje y sonrisa fingida. En una, incluso carga a un bebé con ternura.

Pero esa fachada se derrumbó en cuestión de horas. Hoy, ese rostro es el del principal sospechoso del crimen más aberrante en lo que va del año: el asesinato del niño Jasiel Giovanny, de apenas 8 años.

Todo comenzó como una búsqueda desesperada. La madre reportó que su hijo no regresó después de ir a jugar al parque.

Horas más tarde, las redes sociales se volcaron con la foto del pequeño. El caso creció. La Fiscalía activó la alerta Ámber.

Voluntarios, patrullas y drones comenzaron a peinar los alrededores de la colonia Jardines de San Agustín, al oriente de la ciudad.

Y entonces, la tragedia: el cuerpo del niño fue localizado en un predio, envuelto en una bolsa negra, a un costado de un arroyo.

El hallazgo lo hizo personal de seguridad tras una serie de rastreos intensos, justo donde vecinos reportaron olores fétidos.

Al revisar la bolsa, descubrieron una escena dantesca: Jasiel había sido apuñalado más de 20 veces en el pecho, tenía los pulmones perforados y signos claros de abuso.

El caso, que ya era estremecedor, se volvió indignante cuando las autoridades informaron que el principal sospechoso no era un desconocido, ni un criminal prófugo, sino el padrastro del menor: Abraham Alejandro F. D., alias “La Favela”.

En un inicio, fue detenido por omisión de cuidados, pero el giro llegó con los exámenes forenses y las pruebas recabadas por la Fiscalía.

Hoy enfrenta cargos por homicidio calificado, violación agravada y violencia familiar.

Los detalles que han salido a la luz son devastadores. Vecinos han declarado que el menor solía llorar constantemente y que era común verlo solo en la calle. La familia vivía una situación tensa, y el padrastro mostraba actitudes controladoras y agresivas, según testimonios que ahora están bajo resguardo.

El Fiscal César Jáuregui confirmó que hay pruebas sólidas para vincularlo a proceso, entre ellas lesiones antiguas en el cuerpo del menor y registros de violencia intrafamiliar.

Lo que ha generado aún más controversia es la identidad del acusado. Abraham Alejandro, aunque se identifica como hombre, es biológicamente mujer.

Esto generó confusión durante su ingreso al penal, siendo trasladado al Cereso femenil por razones legales y de seguridad.

Sin embargo, colectivos feministas y de protección a la infancia insisten en que eso no es lo importante. Como lo dijo uno de los familiares del menor: “No importa si es hombre, mujer o marciano. Lo que importa es lo que le hizo al niño”.

Las imágenes inéditas que La Parada Digital recibió de ciudadanos indignados muestran a “La Favela” en su vida cotidiana, abrazando a sus hermanos, conviviendo en familia, posando como una figura maternal.

“Así se disfrazaba este malnacido mientras planeaba el infierno que le hizo vivir al niño”, escribió uno de los denunciantes anónimos.

Lo que parecía una vida normal escondía un monstruo.

La audiencia de vinculación está programada para el 10 de julio.

De acuerdo con expertos en derecho penal, en caso de ser declarado culpable, Abraham Alejandro podría enfrentar una condena de entre 41 y 95 años de prisión.

Por: Adrián Cruz

Incluso se ha planteado la posibilidad de solicitar prisión vitalicia, dada la gravedad del caso.

Mientras tanto, la indignación crece. Las redes sociales no han perdonado. Circulan cientos de publicaciones con su imagen acompañada de frases como “Justicia para Jasiel”, “Seas lo que seas, vas a pagar” y “Que no vuelva a pisar la calle jamás”.

En la escuela del niño, colocaron un altar improvisado. Un balón con su nombre. Un peluche. Veladoras. Y una cartulina que dice: “Giovanny no merecía esto”.

Este caso ha estremecido a todo Chihuahua.

Ha abierto nuevamente el debate sobre la protección real de la niñez, la responsabilidad de las autoridades para detectar signos de violencia en el hogar y la urgencia de revisar protocolos de crianza cuando hay antecedentes familiares de abuso.

Porque este crimen no fue un rayo en cielo despejado. Era una tormenta anunciada.

Hoy, mientras se espera la audiencia clave, lo único que queda claro es que el monstruo ya no está oculto. Ya no sonríe.

Ya no finge. Está tras las rejas. Y si hay justicia en esta tierra, ahí se quedará hasta el último de sus días. Porque lo que hizo no tiene perdón. Ni de Dios. Ni de nadie.