Top 5 de la semana

notas relacionadas

Escapó del anexo, y asesina a su propio padre que lo había internado

Noticias de Chihuahua.- Buscaba salvarle la vida a su hijo que se consumía en las drogas, y terminó firmando su sentencia. Luis G., de 61 años, fue asesinado a balazos por su propio heredero, a quien él mismo había internado en un centro de rehabilitación y tenía estrictamente prohibido acercarse al domicilio familiar.

La casa, en el fraccionamiento Campestre Virreyes en Ciudad Juárez, estaba en silencio. En una recámara, el padre descansaba sin imaginar que el peligro no venía de la calle, sino de la sangre. El hijo escapó del anexo, burló la restricción familiar y regresó no para pedir perdón, sino para cobrar una venganza que llevaba tiempo incubándose.

El acceso fue por una ventana, como si el agresor supiera exactamente por dónde entrar. No hubo discusión, no hubo aviso. Los disparos rompieron la madrugada y despertaron a los vecinos, que escucharon gritos de auxilio mezclados con detonaciones secas, brutales, definitivas.

Luis fue sorprendido dormido. Los tiros fueron a corta distancia, directos al cuerpo, sin darle oportunidad alguna. El mismo hombre que intentó rescatar a su hijo de las adicciones terminó ejecutado por él en su propia cama.

Tras el ataque, el agresor huyó. La zona se llenó de patrullas, soldados y elementos federales, pero el responsable ya se había perdido entre las calles, dejando atrás una escena marcada por la traición, el fracaso familiar y la violencia que ya no respeta ni la figura del padre.

El caso se suma a la lista de homicidios que sigue creciendo, pero este crimen pesa distinto: no fue un ajuste entre extraños, fue un padre pagando con su vida la decisión de intentar salvar a su hijo.