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Gilberto Loya: seguridad de viajes, pero no en Chihuahua

UNA vez más, el secretario de Seguridad Estatal, Gilberto Loya Chávez, demuestra que su prioridad no está en Chihuahua, sino en su agenda internacional de vuelos pagados con recursos del erario. Ahora se encuentra en Colombia, mientras que la inseguridad en la entidad sigue reventando día con día.

No es la primera vez. El funcionario ha viajado ya a ciudades de la Unión Americana, a Dubái y ahora a Sudamérica. Su pasaporte, al parecer, acumula más sellos que resultados tangibles en materia de seguridad para los chihuahuenses.

Y es que la Secretaría de Seguridad Pública Estatal informó que la tradicional rueda de prensa de hoy lunes será encabezada por otros funcionarios, porque el titular anda “ocupado” fuera del país. Es decir: el responsable de la seguridad en Chihuahua decide no enfrentar preguntas incómodas de la prensa local y delega funciones mientras aparece sonriente en enlaces remotos, desde el Palacio de Gobierno, como si su ausencia no fuera un problema.

¿Y el costo de estos viajes? Pasajes, hospedajes, viáticos, dietas, escoltas… todo pagado con dinero de los contribuyentes. Lo mínimo que debería esperarse de un funcionario de alto nivel es transparencia total sobre los montos y los beneficios reales que obtiene Chihuahua de estas giras. Porque hasta ahora, lo único evidente es el gasto.

Resulta ofensivo que mientras las colonias viven asoladas por robos, homicidios y violencia, el secretario aparezca en “enlaces virtuales” desde el extranjero para simular que sigue al frente de su puesto. La seguridad no se atiende con videollamadas ni con discursos exportados: se atiende en el terreno, con presencia, liderazgo y resultados.

Conclusión

Gilberto Loya ha hecho de la Secretaría de Seguridad una oficina de viajes VIP, en lugar de una institución seria que atienda la crisis local. Chihuahua no necesita un secretario turista, sino un responsable que pise la tierra que gobierna, que enfrente los problemas en lugar de evadirlos, y que explique con claridad en qué beneficia al ciudadano común cada boleto de avión que paga con sus impuestos.