Noticias de Chihuahua.– En una escena cargada de dolor y dramatismo, el féretro de Danna Angelina M.R., la joven asesinada en la colonia Romanzza, fue llevado hasta la Unidad de Bajo Riesgo (UBR) para cumplir la petición de su hermano Ángel, interno por robo desde febrero.
Con un permiso excepcional, el joven pudo despedirse de su hermana en un cuarto especial acondicionado dentro del penal. Ahí, frente al ataúd, permaneció unos minutos que arrancaron lágrimas a custodios y familiares presentes, antes de que el cuerpo partiera al panteón Jardines de San José.
El gesto, poco común en la rígida burocracia penitenciaria, refleja la magnitud de la tragedia que azota a la familia: no solo lloran la muerte de Danna, sino que además enfrentan la dura realidad de tener a un hijo tras las rejas.
