Iniciará este martes juicio por asesinato de defensor indígena

Chihuahua.- Tras haber sido suspendida la semana pasada, este martes iniciará finalmente el juicio contra una de las personas señaladas como responsable del asesinato del activista Julián Carrillo Martínez y su hijo Víctor Carrillo Carrillo, ocurridos en la comunidad de Coloradas de la Virgen, en Guadalupe y Calvo, el 24 de octubre de 2018 y el 5 de febrero de 2016, respectivamente; a las 9:30 horas, en la ciudad de Parral.
Durante décadas, la comunidad indígena rarámuri de Coloradas de la Virgen ha mantenido una digna defensa de su tierra, territorio y recursos naturales, frente a un grupo de caciques que buscan despojarlos, y hasta ahora, contando a Julián y Víctor Carrillo, 10 integrantes de la comunidad han sido asesinados: Cenón Torres Palma (1966), José Fontes Valdez (1977), Julián Baldenegro Peña (1986), Juan Molina Gastelón (1989), Lucio Carrillo Torres (1990), Cirilo Portillo Torres (1992), Martín Torres Molina (1992), Isidro Baldenegro López (2017), Víctor Carrillo Carrillo (2016) y Julián Carrillo Martínez (2018).
Julián Carrillo fue un destacado líder de su comunidad, quien en su papel de presidente de Bienes Comunales, asumió la denuncia activa frente a diferentes instancias estatales y nacionales sobre la situación que vive Coloradas de la Virgen, que le trajo como consecuencia múltiples amenazas de muerte, por lo que junto con otras personas, solicitó su incorporación al Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, en febrero de 2014.
Luego de ser incorporado al Mecanismo, el análisis de riesgo que debía realizarse para determinar las medidas idóneas para su protección, demoró más de un año y no fue hasta que se promovió un amparo que se llevó a cabo; luego, como medidas para su protección se le otorgó un teléfono satelital y se le ofreció acompañamiento de la policía para sus desplazamientos fuera de la comunidad, siempre que diera aviso con 72 horas de anticipación.
A pesar de encontrarse protegido por el mecanismo y aunque el gobierno conocía la situación de grave riesgo en la comunidad, las amenazas no cesaron y en febrero de 2016, a escasos 300 metros de donde se encontraba Julián, su hijo Víctor Carrillo fue asesinado, y después, su vivienda fue incendiada y se intensificaron las amenazas de muerte contra Julián con el claro propósito de inhibir su activismo.

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