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LA denuncia del exjefe de Bomberos y Protección Civil, Poncho Muñoz, debería sacudir a todos los que viven en Ciudad Delicias, pero parece que el miedo pesa más que la dignidad. Lo que él dice en este video no es un simple desahogo: es la radiografía de una ciudad donde el crimen organizado se pasea con permiso oficial, donde los negocios se levantan sin cumplir un solo requisito legal y donde la ley, la autoridad y la seguridad son simples adornos de discurso político.

Muñoz advierte lo que muchos ya susurran en voz baja: en Delicias mandan los malandros. Ellos deciden qué se abre, qué se cierra, y a quién se “levanta” por atreverse a cuestionar. ¿Y la autoridad municipal? Bien, gracias. Volteando a otro lado, justificando lo injustificable y dejando claro que su “gobierno” no es más que un cascarón vacío.

El alcalde de Delicias llamado Jesús Valenciano no es un recién llegado al señalamiento. Ya se le ha relacionado en el pasado con personajes que hoy purgan condenas en Estados Unidos por narcotráfico, uno de ellos incluso fue su suplente político. Esa es la herencia y la compañía que arrastra quien hoy ocupa la silla presidencial de Delicias.

Cuando los vínculos con el crimen se normalizan en la política, el resultado es este: negocios ilegales con “permiso” oficial, ciudadanos atemorizados y exfuncionarios grabándose en video por miedo a ser “levantados” o “tablados”.

DELICIAS, una ciudad sin reglas

El caso que denuncia Muñoz es claro: un negocio operando sin uso de suelo, sin estacionamiento, sin impacto ambiental, sin permisos de Protección Civil ni de salud, instalado en zona habitacional y sin cumplir absolutamente nada de la ley.

Y aun así, protegido por el gobierno municipal. La razón: porque cuando se intentó suspenderlo, sonaron los teléfonos y aparecieron las amenazas. Políticos y malandros unidos en el mismo frente: “si clausuran, hay tablazos”, ¿Y Valenciano? Aplaudiendo en secreto.

Así funciona la ley en Delicias. No es el reglamento, no son los dictámenes técnicos ni los derechos ciudadanos. Son las llamadas, las amenazas y el miedo lo que decide el rumbo de la ciudad.

Lo más grave no es solo la corrupción, sino la renuncia colectiva a exigir justicia. Como bien dijo Poncho: todos callan por miedo. Pero, ¿qué ciudad queda cuando el silencio se convierte en la única forma de sobrevivir?

Hoy Delicias está retratada en la peor de las postales: una administración municipal indiferente, un alcalde rodeado de sombras, ciudadanos sometidos y un crimen organizado que actúa a sus anchas.

Si lo que dice Muñoz es cierto —y todo indica que lo es—, Delicias no está gobernada. Está entregada. Lo peor, muchos callan.

UNA vez más, el secretario de Seguridad Estatal, Gilberto Loya Chávez, demuestra que su prioridad no está en Chihuahua, sino en su agenda internacional de vuelos pagados con recursos del erario. Ahora se encuentra en Colombia, mientras que la inseguridad en la entidad sigue reventando día con día.

No es la primera vez. El funcionario ha viajado ya a ciudades de la Unión Americana, a Dubái y ahora a Sudamérica. Su pasaporte, al parecer, acumula más sellos que resultados tangibles en materia de seguridad para los chihuahuenses.

Y es que la Secretaría de Seguridad Pública Estatal informó que la tradicional rueda de prensa de hoy lunes será encabezada por otros funcionarios, porque el titular anda “ocupado” fuera del país. Es decir: el responsable de la seguridad en Chihuahua decide no enfrentar preguntas incómodas de la prensa local y delega funciones mientras aparece sonriente en enlaces remotos, desde el Palacio de Gobierno, como si su ausencia no fuera un problema.

¿Y el costo de estos viajes? Pasajes, hospedajes, viáticos, dietas, escoltas… todo pagado con dinero de los contribuyentes. Lo mínimo que debería esperarse de un funcionario de alto nivel es transparencia total sobre los montos y los beneficios reales que obtiene Chihuahua de estas giras. Porque hasta ahora, lo único evidente es el gasto.

Resulta ofensivo que mientras las colonias viven asoladas por robos, homicidios y violencia, el secretario aparezca en “enlaces virtuales” desde el extranjero para simular que sigue al frente de su puesto. La seguridad no se atiende con videollamadas ni con discursos exportados: se atiende en el terreno, con presencia, liderazgo y resultados.

Conclusión

Gilberto Loya ha hecho de la Secretaría de Seguridad una oficina de viajes VIP, en lugar de una institución seria que atienda la crisis local. Chihuahua no necesita un secretario turista, sino un responsable que pise la tierra que gobierna, que enfrente los problemas en lugar de evadirlos, y que explique con claridad en qué beneficia al ciudadano común cada boleto de avión que paga con sus impuestos.

 

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