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La cagad… histórica

Chihuahua no cayó en deuda por una estrategia financiera brillante ni por un debate profundo en el Congreso. Se endeudó porque una diputada fue al baño, otra no regresó y un diputado levantó la mano sin saber qué estaba votando. Todos de Morena que juraron no traicionar al pueblo.

Edith Palma Ontiveros, salió a dar la cara para confirmar que andaba en el baño, y duro un buen rato, sin saber que afuera estaba la votación que endeudó al estado por 3 mil millones de pesos. Todo fue un “descuido”, dijo.

Para intentar apagar el incendio, algunos simpatizantes sacaron a relucir el origen rarámuri de la legisladora y pidieron “respeto a sus costumbres”. Sin embargo, el Congreso no funciona por usos y tradiciones, funciona por votos. Y el reglamento no contempla la excusa “fui al baño” cuando se compromete el futuro financiero de todo un estado.

La ausencia de Palma Ontiveros, junto con la de Rosana Díaz Reyes y la diputada del PT Irlanda Márquez, fue el regalo perfecto para que PAN, PRI y MC alcanzaran la mayoría necesaria y aprobaran el endeudamiento con 20 votos a favor y 10 en contra.

Por si el episodio no fuera suficiente, el diputado de Morena Pedro Torres Estrada también aportó lo suyo al desastre. Apoyó la Ley de Ingresos, pero después aseguró que no era su intención. Según él, se “fue con la finta” y levantó la mano justo cuando no debía, confundido por la secuencia de votaciones. En pocas palabras: votó sin saber qué votaba.

Al final no hubo complot, ni traición calculada, ni jugada maestra. Hubo sillas vacías, excusas infantiles, confusión legislativa y un estado que pagará durante años errores de minutos.

Porque mientras a uno les daba “torzón” y otros se “iban con la finta”, Chihuahua firmó el pagaré. Y ese, aunque duela admitirlo, no se borra jalándole a la palanca. (IMAGEN IA)