“¿Ustedes vieron lo que pasó en Turquía? Endorgan se va a quedar como un niño de pecho para lo que va a hacer la revolución bolivariana si la derecha pasa la frontera del golpismo”, advirtió el mandatario venezolano durante la transmisión televisada del acto inaugural del “Motor Industrial” del programa gubernamental de 15 puntos para la recuperación económica. Maduro aludía con sus palabras a la feroz purga que el régimen de Ankara ha emprendido en todos los poderes de la administración pública y de la vida nacional tras la fallida asonada militar del pasado 15 de julio.

Maduro, acosado por una aguda crisis económica y un bajón de popularidad que ha llevado sus índices de aprobación a niveles mínimos –alrededor de 20%-, enfrenta el desafío de la oposición que exige celebrar este año un referendo revocatorio contra su mandato presidencial. El régimen de Caracas se ha valido de su control del organismo electoral para dilatar el proceso de convocatoria de la consulta. Por ello, la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) está convocando a la llamada Toma de Caracas, una centración el próximo 1 de septiembre que el propio Secretario General de la alianza, Jesús Torrealba, “no será una marcha más” sino “una de las movilizaciones más grandes de la historia” que permitirá “mostrar el tamaño de la molestia que hay en el país” e “iniciar la derrota de este régimen”.

Aunque los organizadores de la manifestación han precisado que su objetivo es presionar a las autoridades electorales para que den la fecha definitiva en que la oposición podrá recoger el 20% de las firmas del padrón necesarias para convocar el referendo, el Gobierno de Maduro insiste que el propósito ocultar de la toma es generar violencia y precipitar así un golpe de Estado.

Maduro anunció antes esta semana que ese 1 de septiembre dará inicio a la “contraofensiva revolucionaria junto al poder popular” en caso de que la oposición salga a “calentar las calles” y a escalar la “guerra no convencional” de la que el Gobierno venezolano dice ser objeto. “Es tiempo de lucha, es tiempo de ir contra los zombies y los pitiyanquis”.

A pesar de la contundente jerga militar, Maduro ratificó en el mismo evento que desea la paz. “Quiero paz, quiero prosperidad y quiero diálogo, y lo vamos a lograr”, dijo ante un público de funcionarios y empleados de empresas estatales congregados en el sur del estado de Monagas (oriente de Venezuela), a orillas del río Orinoco.

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