
LA búsqueda que debía encabezar la autoridad terminó haciéndola la propia familia. Salvador Ignacio Núñez Quiñonez, taxista de 66 años, reportado como desaparecido desde el 14 de agosto tras presuntamente abordar a pasajeros en las inmediaciones del casino Caliente, en Distrito Uno, fue localizado sin vida en la zona de Las Ánimas.
El caso deja una serie de preguntas incómodas sobre la actuación de las autoridades y sobre la información que pudo haberse obtenido desde las primeras horas de la desaparición.
De acuerdo con familiares, Salvador habría sido abordado para realizar un servicio de transporte hacia Las Ánimas. Posteriormente, su taxi fue localizado abandonado en un puente ubicado sobre la salida a Cuauhtémoc. Sin embargo, fueron los propios familiares quienes decidieron continuar rastreando los alrededores hasta encontrar el cuerpo del adulto mayor.
Salvador presentaba múltiples golpes en distintas partes del cuerpo, principalmente en el rostro, además de indicios que hacen presumir que pudo haber sido estrangulado. El hallazgo ocurrió en un camino de terracería de la zona de Las Ánimas.
Y mientras la familia hacía el trabajo de búsqueda, surgió otro señalamiento que podría convertirse en una pieza clave de la investigación: familiares aseguran que en el casino Caliente no se habrían proporcionado los videos completos de las cámaras de seguridad, bajo el argumento de que los presuntos responsables habrían salido del establecimiento.
La pregunta es inevitable: si existían cámaras, personas identificables y un punto concreto donde Salvador habría sido abordado, ¿por qué la familia tuvo que terminar rastreando por su cuenta la zona hasta encontrarlo?
El enojo llegó al lugar del hallazgo. Elementos de la Fiscalía General del Estado que acudieron para iniciar las investigaciones tuvieron un enfrentamiento verbal y físico con familiares del fallecido, quienes reclamaban que, en su percepción, las autoridades no habían realizado una búsqueda suficiente.
El caso deja una escena difícil de explicar: una familia que buscaba desesperadamente a un hombre desaparecido terminó localizando primero su taxi y después su cadáver.
Ahora la investigación deberá determinar quiénes abordaron a Salvador, qué ocurrió durante el supuesto servicio hacia Las Ánimas, por qué su vehículo terminó abandonado y quién o quiénes fueron responsables de su muerte.
¿Cuánto tiempo pudo haberse ahorrado la búsqueda si el trabajo de campo se hubiera realizado con la misma insistencia con la que lo hizo la familia?

DONDE las cosas siguen color de hormiga es en los terrenos panistas rumbo a la candidatura a la Presidencia Municipal de la Capital.
La gente de César Jáuregui asegura que la decisión del CEN del PAN de atraer todo el proceso en la capital les beneficia, lo que parece ratificarse por los movimientos desesperados de quienes impulsan a Santiago de la Peña.
Desde el viernes que se dio a conocer en rueda de prensa la definición de Marco Bonilla y Daniela Álvarez, así como la atracción del proceso capitalino por el CEN, los impulsores de De la Peña comenzaron a cometer errores garrafales que le dieron un tercer aire a la campaña del ex fiscal.
Dicen que el mismo sábado, durante el famoso “Terremoto” que organizaba el CDM panista, se apersonó Santiago en el crucero y agandalló a todos los chalecos azules para tomarse fotos. Luego, el domingo con el evento de Gil Loya, donde la propia gober le levantó la mano, fue donde se vivió el error más grave hasta ahora, pues no solamente Maru estuvo en ese templete, sino la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, que se supone debería ser un árbitro neutral en esta contienda.
Habrá que ver qué rumbo toma este proceso, pero por lo pronto seguramente el CEN tomará en cuentas estos movimientos acelerados de estos panistas, además de que se asegura que la diferencia de expectativa de votos que podrían obtener Jáuregui y De la Peña es de 70 mil, desde luego a favor del panista, por lo que seguramente el candidato a la gubernatura elegirá a quien le asegure cosechar más sufragios el 6 de junio próximo. Eso claro, en el supuesto que tomen en cuenta su opinión.
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