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UN grupo de inconformes puso el dedo en la llaga y pidió investigar a fondo cómo se están autorizando pensiones al 100% dentro del Instituto Municipal de Pensiones, donde señalan a médicos de armar varios “casos turbios” para jubilar a gente con muy poco tiempo de servicio. Y es que hace poco corrieron a un doctor por este asunto, ya que le dio el 100% a una ex elemento policiaco.

Según la denuncia, el doctor habría intervenido para que la exagente obtuviera pensión completa pese a que el problema de salud que reportó habría sido provocado por ella misma. Y aseguran que no sería el único expediente acomodado: mencionan más casos de civiles y policías municipales que habrían conseguido pensiones al 100% con diagnósticos muy cuestionables.

Entre los expedientes que señalan, aparece otra agente a quien habrían pensionado por daño psicológico, pero tras obtener su primero cheque, abrió una página de Only, lo que para ellos contradice el cuadro de “incapacidad por trauma” con el que se justificó la pensión.

Otro caso señalado es el de una agente a la que le habrían autorizado pensión total por supuestos daños en la columna derivados de un choque por alcance. Mientras tanto, policías con enfermedades crónicas, lesiones reales de trabajo de campo o años de servicio siguen batallando para que les reconozcan una incapacidad justa.

Los denunciantes piden que se auditen expedientes médicos y resoluciones de pensión, se revise cuántos años de servicio tenían estas personas, qué diagnósticos se usaron, quién firmó y quién autorizó, porque —dicen— “está muy raro” que con tan poco tiempo en la corporación algunos ya estén cobrando como si hubieran dejado la vida entera en la calle. También exigen que se investigue a las autoridades internas que dieron el visto bueno y que se transparente cada uno de esos casos, para que las pensiones se queden con quienes realmente las necesitan y no con quienes aprendieron a mover hilos desde dentro.

EL ambiente está tan caliente en el transporte urbano que los operadores se sienten inseguros, cansados de los asaltos con arma blanca, pistolas y hasta de los golpes que les revientan los vidrios. El líder sindical Miguel Chavira dijo que la situación llegó a un punto donde muchos choferes simplemente ya no quieren entrar a colonias conflictivas como 11 de Febrero o Valle Dorado.

Desde las primeras horas del día varios operadores han sido asaltados en las rutas Plan de Ayala y Villa Juárez Kennedy. El punto donde más han sufrido es a un costado del puente de PEMEX, por la salida a Delicias, justo donde empieza el territorio de la colonia 11 de Febrero, un tramo que se ha convertido en un dolor de cabeza para quien se atreve a pasarlo, incluyendo a choferes de plataformas.

Por ello existe un letrero clavado en los límites de la colonia 11 de Febrero donde los colonos advierten que si entran, salen al menos sin celular.

Están ausentes de patrullaje, y la complicidad de la oscuridad por la falta de alumbrado, los convierte en boca de lobo.

Las peticiones de los transportistas y choferes de plataformas —más patrullaje, mejor alumbrado, vigilancia nocturna— son lo mínimo que un Estado debería garantizar. Que tengan que ser exigidas con desesperación a través de un letrero anónimo es un bochorno para cualquier gobierno.

LOS choferes de la Ruta Plan de Ayala que opera al sur, a la salida a Delicias, recorre Fuentes Mares, entra a Plan de Ayala, sube al Valle Dorado y sale por la Francisco Portillo. Ahí se han registrado varios de los atracos, siempre con el mismo patrón: suben rápido, amagan, vacían lo que pueden y bajan como si hubieran tomado taxi.

La Ruta Villa Juárez Kennedy también está en la mira. Entra por Kennedy, sigue por Portillo, baja a R. Almada, cruza Toribio Ortega, Primero de Febrero y sale por Fuentes Mares hacia el centro. En cada vuelta, los operadores van con la sensación de que en cualquier esquina puede aparecer un asaltante.

Los choferes insisten en que no exageran y que urge presencia real de seguridad en las zonas problemáticas. “Queremos trabajar, pero no arriesgar la vida”, es el mensaje que lanzan mientras esperan que alguien escuche antes de que la situación pase a mayores.

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