La idea que César Horacio Duarte Jáquez sea expulsado de las filas del Partido Revolucionario Institucional no suena tan ‘descabechado’ y para ello le presento tres antecedentes.

El primero ocurrió cuando el nuevo dirigente del PRI, Enrique Ochoa Reza, anunciará en su primer discurso que castigará actos de corrupción de los funcionarios de su partido.

El segundo, cuando la Procuraduría General de la Republica (PGR), por órdenes del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ordenará destruirle el blindaje a Duarte Jáquez, y con ello sea juzgado cuando concluya su administración por una corte sin amigos.

Así mismo, en tercero, no suena tan absurdo que el miembro del PRI desde 1977 sea desterrado, luego que el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente Enrique Peña Nieto, pidiera perdón a los mexicanos por su actos. El PRI quiere reivindicarse. Todavía hace un año tenía más dudas de corrieran a Laura Bozzo de Televisa.

La mecha ya prendió, y el mismo Enrique Ochoa Reza pasó el cerillo aunque todavía tiene que esconder la mano. El protagonista fue el polémico consejero nacional de ese partido Armando Barajas Ruiz, quien solicitó al presidente de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria, Fernando Elías Calles Álvarez, iniciar un «procedimiento sancionador» con miras a la expulsión de César Duarte y dos gobernadores más corruptos.

El escrito del consejero señala que el gobernador Duarte Jáquez tiene 17 denuncias por supuestos desvíos de recursos públicos ante la Auditaría Superior de la Federación (ASF), y me parecen pocas.

No es la primera vez en que Barajas Ruiz presenta una solicitud de expulsión de un dirigente del PRI acusado de corrupción y abuso del poder, puesto que promovió un juicio político en contra de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, quien fue acusado de promover la prostitución cuando fue dirigente del tricolor en la Ciudad de México.

A pesar de ello a Gutiérrez de la Torre, mejor conocido como el “Príncipe de la Basura”, nunca se le expulsó porque tuvo la protección del entonces dirigente nacional del tricolor César Camacho Quiroz, sin embargo en ese tiempo el PRI no tenía nada que perder, se sentían intocables. Ahora este 2016 ya se levantó la alerta, y el nuevo dirigente nacional del PRI, viene hacer historia en ese partido y castigar a los culpables del debacle tricolor el pasado 5 de Junio, y por eso tiene que expulsar a César Duarte, acusado de corrupción y de abuso del poder público.

Por lo tanto, no son temas de golpeteo interno del partido para pretender descalificar a unas personas, tampoco una vacilada de un consejero oportunista…es una realidad que empezara a moldearse el próximo año.

Su servidor (Twiter: @alfredoruizloya)

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