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EL desastre político que se vivió en Aldama no necesita mayor adorno: la alcaldesa PANista Sandra Galindo no logró juntar ni la mitad del Cabildo para sostener una simple sesión. Y todo por una jugada que parecía menor, pero terminó revelando la fractura que arrastra dentro de su propio partido.

Y es que primero le dio el espaldarazo su secretario del Ayuntamiento, Ramiro Vaquera Vicencio, quién le renuncio por malas prácticas de Sandra, y esta no le quedó de otra que nombrar a su amiga MORENISTA, Blanca Esthela Baca, quien se venía desempeñando como titular de Sipinna (Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes), en la Presidencia Municipal.

Ello no les pareció a la Coalición del PRI, PAN y PRD que hizo ganar a alcaldesa, y siete de doce regidores simplemente no se presentaron. Sin discursos, sin gritos, sin confrontación directa. Nada. La ausencia como mensaje político.

Y el mensaje fue claro: Sandra no manda ni en los suyos.

Tres regidores panistas, es decir, correligionarios de la alcaldesa, fueron quienes más fuerte le tronaron los dedos,  a ellos se le sumaron del PRI, PRD, MC y hasta uno de Morena.

Con esas sillas vacías, el Cabildo quedó cancelado por falta de quórum, un papelón que ningún alcalde quiere cargar… menos cuando el boicot viene desde casa.

Los únicos ‘lambe tacones’ fueron Jerónimo Estrada (PAN); Esteban Derma (PVEM); César Octavio González (PRD); Sara Quiñónez (PRI); y Cedema Vargas (México Republicano).

En Aldama no hubo Cabildo.

Lo que sí hubo fue un aviso: la crisis interna ya no se puede esconder debajo de la alfombra.

EN el Congreso del Estado reina una calma que huele más a acuerdo que a análisis. Todo indica que la reelección de Héctor Acosta Félix en la Auditoría Superior del Estado no tendrá obstáculos, porque el PAN —que controla el tablero— ya lo dio por hecho. En Palacio también levantaron el pulgar, así que el camino está libre.

Mientras los blanquiazules cierran filas y sonríen como si nada pasara, en Morena guardan silencio. No sueltan postura, no aclaran si van a apoyar o si traen otro nombre escondido debajo de la manga. Lo que sí se sabe es que están dispuestos a “negociar”, porque si les sueltan la Comisión Estatal de Derechos Humanos dejan de pelear y votan sin problema.

La jugada ya se cocina. Un auditor que se quedaría hasta el 2032 y una bancada que solo quiere asegurarse un premio de consolación. En los pasillos se comenta que el intercambio está tan avanzado que solo falta que lo anuncien con moñito.

En pocas palabras: el PAN ya decidió, Morena solo espera su recompensa y el Congreso posa para la foto como si todo fuera parte de un proceso transparente. El reparto de puestos, al final, siempre termina siendo más rápido que cualquier discusión pública.

EL Buen Fin todavía ni arranca formalmente y ya llegó la advertencia desde la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez: si algún ciudadano sufre abusos o prepotencia por parte de la Policía Municipal durante estos días de compras, la instrucción es reportarlo de inmediato al 911, según declaró el alcalde Cruz Pérez Cuéllar. El edil anticipó un despliegue masivo de seguridad en centros comerciales, plazas, cajeros, bancos y cualquier zona donde se amontone la gente buscando ofertas. Aseguró que habrá presencia de Guardia Nacional, Seguridad Pública Estatal y Municipal, todos vigilando a los ladrones… y también a los mismos policías, por si alguno se pasa de listo.

La instrucción final fue clara: cualquier abuso, intento de extorsión, intimidación o conducta irregular por parte de elementos municipales debe denunciarse al 911 sin dudarlo.

El operativo del Buen Fin contempla vigilancia activa en áreas de alta afluencia, para que los juarenses puedan comprar, retirar efectivo o hacer movimientos bancarios sin exponerse a hechos delictivos ni a conductas indebidas de quienes deberían garantizar la seguridad.

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