Noticias de Chihuahua.- México vuelve al centro de un escándalo internacional. Un expediente judicial de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, citado por El Universal, coloca al país como territorio clave en una presunta red criminal transnacional atribuida a Nicolás Maduro, cuyas operaciones, según Estados Unidos, se habrían desarrollado entre 2003 y 2011, justo durante los sexenios panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.
De acuerdo con la acusación, México habría sido utilizado como plataforma logística para el tráfico de cocaína y el movimiento de recursos ilícitos, aprovechando rutas aéreas, puertos y supuesta cobertura institucional. El señalamiento más delicado apunta a que pasaportes diplomáticos venezolanos habrían servido para sacar dinero desde territorio mexicano sin inspecciones, utilizando vuelos privados y evitando controles militares o policiales. No se trataría de hechos aislados, sino de un esquema sostenido durante años, invisible para las autoridades de entonces.
El PAN, el poder y la frontera norte
El periodo señalado coincide con el ascenso político de Francisco García Cabeza de Vaca dentro del PAN, particularmente en Tamaulipas, una de las zonas más sensibles del país. Mientras Washington sitúa ahí el auge de la presunta red criminal, el panismo consolidaba a uno de sus cuadros más influyentes en la frontera noreste, con vínculos directos con las estructuras de Fox y Calderón.
Cabeza de Vaca fue operador político de la campaña de Fox, diputado federal en comisiones estratégicas ligadas a población, frontera y hacienda, y más tarde enlace clave en la campaña presidencial de Calderón. Su peso creció al grado de perfilarse como candidato fuerte a la gubernatura de Tamaulipas, proceso que terminó abruptamente cuando el PAN canceló su elección interna bajo el argumento de riesgo de infiltración del crimen organizado, sin señalar responsables, pero frenando su candidatura.
Aeropuertos, rutas y silencio
La acusación estadounidense ubica entre 2006 y 2008 el uso de infraestructura aérea mexicana para facilitar traslados sin revisión. En ese contexto, cobra relevancia el Aeropuerto Internacional General Lucio Blanco, en Reynosa, que registró un crecimiento notable en operaciones y conectividad durante esos años, en plena expansión de rutas nacionales y bajo atención institucional, justo cuando Cabeza de Vaca era alcalde de la ciudad.
La pregunta que flota es incómoda: ¿cómo una operación de tal magnitud pudo desarrollarse durante casi una década en territorio mexicano sin ser detectada ni frenada? La coincidencia de tiempos, actores y zonas estratégicas no prueba delitos, pero enciende focos rojos sobre decisiones, omisiones y silencios en los años en que el PAN gobernó México.
El discurso de hoy frente a los hechos del pasado
Tras el anuncio de Estados Unidos sobre la captura de Maduro, Cabeza de Vaca se sumó públicamente a la narrativa de Washington, condenando la colusión entre Estado y crimen organizado. Sin embargo, las investigaciones estadounidenses miran hacia atrás, a los años en que México fue señalado como pieza clave de las presuntas operaciones.
El expediente no reescribe la historia, pero sí coloca a México en el centro del tablero internacional, abriendo la puerta a que Estados Unidos revise archivos, trayectorias políticas e infraestructura utilizada en aquel periodo. La cronología es clara: mientras hoy se condena al chavismo, las acusaciones apuntan a un pasado en el que territorio mexicano habría sido escenario silencioso de una de las redes criminales más graves señaladas por Washington.
