Para los clientes que tienen algunos reparos ante una sopa con albóndigas servida en un «plato-baño», el Jamban (inodoro en indonesio) pone a su disposición unas bolsas higiénicas para vomitar.

«Al principio sentí asco, pero al final comí una parte de la comida por curiosidad», explica Mukodas, de 27 años ante una sopa servida en una taza de inodoro.

Otra clienta, Annisa Dhea, de 15 años, también sintió repulsión pero luego se tranquilizó cuando el propietario le explicó que la comida era «sana e higiénica».

La visión de un experto

El propietario, Budi Laksono, que había trabajado para las autoridades locales como especialista en sanidad, discute con sus clientes y muestra con su ordenador portátil videos para convencerlos del uso regular de los retretes.

Millones de indonesios viven bajo el umbral de pobreza en un archipiélago que tiene uno de los índices de defecación al aire libre más altos del mundo, una práctica que contribuye a la transmisión de enfermedades.

«Este café nos recuerda que numerosas personas en Indonesia siguen sin tener baños», dice Laksono, de 52 años.

El propietario reconoce sin embargo que su insólita iniciativa ha suscitado una gran polémica en el país musulmán más poblado del mundo. «Muchos detractores dicen que el café es inapropiado y contrario a la ley islámica», señala.

Related Post

Suscribirse
Notificar de
0 Comentarios
Retroalimentación En Línea
Ver todos los comentarios
0
Deseas comentar esta nota? Deja tus comentariosx
()
x