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– Komaba está entre la nómina y la calle

 

EN la Universidad Autónoma de Chihuahua las alarmas están encendidas y no precisamente por un conflicto académico. El retraso en el pago quincenal al personal sindicalizado, aun cuando haya sido de apenas unas horas, constituye una violación al contrato colectivo del SPAUACH y dejó al descubierto una fragilidad administrativa que inquieta. No es el tiempo en el reloj lo que preocupa, sino el precedente.

Lo verdaderamente grave ocurre con los maestros hora clase. Tres semanas frente a grupo sin recibir salario y, de pronto, la exigencia de reenviar documentación para una nueva validación que los deja, otra vez, en pausa. Sin contrato no hay pago. Sin contrato no hay servicio médico.

Fue desde el pasado viernes que hubo violación a dicho contrato colectivo del SPAUACH porque el salario quincenal que debió pagarse antes de las once de la mañana cayó en tarjetas hasta las 13:30 horas.  Ello provoco nerviosismo en los 900 maestros de tiempo completo y medio tiempo, que nunca habían sido sometidos a ese estrés.

Pues eso es nada, porque los maestros hora clase cumplen tres semanas dando clase sin salario y ahora les salieron con una novedad. Le acaban de pedir a los maestros hora clase que envíen prácticamente sus papeles nuevamente para hacer el proceso de validación de los mismos lo que los dejo sin pago esta quincena.

Esa situación de validar nuevamente todo también los deja sin servicio médico.

Esa solicitud provoca que no se puedan hacer los contratos lo cual alarga más el tiempo para recibir pago y tener servicio. Es decir validan hacer contrato, piden al maestro firmar y la UACH valida y luego ya se procede el pago y alta en el servicio médico. No ha pago ni servicio médico sin contrato. Es un polvorín Esa situación.

Los maestros no recibirán pago hasta el quince de marzo. Sera entonces un mes y una semana para que les paguen.

El problema son por supuesto los maestros hora clase que recibirán su sueldo tras jineteada fenomenal, sino aquellos a quienes les dirán que no les harán contrato y por lo tanto, habrán regalado semanas de trabajo sin remuneración alguna.

LA permanencia de César Komaba Quezada, Subsecretario de Movilidad y Seguridad Vial en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) no se explica por visión estratégica ni por una apuesta institucional de largo plazo. Se explica, según versiones internas del propio panismo capitalino, por una simple realidad: el sueldo del Gobierno del Estado es más atractivo que el de la dirigencia municipal.

Y es que el dirigente municipal del PAN en Chihuahua no está en el proyecto por convicción ni liderazgo, sino por la paga de nómina quincenal. Pero el problema va más allá del ingreso. Quien ocupa una posición operativa como Movilidad no sale como dirigente del PAN en las calles, las suelas de sus zapatos están intactas. Según sus cercanos tiene miedo de las críticas hacia agentes de tránsito, las inconformidades por operativos, las quejas ciudadanas constantes forman parte del paquete. Asumir de tiempo completo la dirigencia implicaría exponerse en territorio, escuchar reclamos cara a cara y dar respuestas políticas, no administrativas. Y eso cuesta.

Mientras tanto, el PAN municipal navega en una zona cómoda pero peligrosa: reuniones internas, estructuras partidistas, acuerdos de escritorio. Poca calle. Poco territorio. Poco pulso real de la ciudadanía. Sin liderazgo visible y sin una figura que opere a tiempo completo, el partido corre el riesgo de quedarse hablando solo.

El vacío no es menor. Se acercan definiciones rumbo a diputaciones locales y alcaldía, y no se perciben perfiles consolidados ni operación territorial consistente. Sin estructura en tierra, cualquier aspiración electoral es frágil.

La política no puede reducirse a proteger un ingreso ni a evitar el desgaste. Si el cálculo económico pesa más que la responsabilidad partidista, el mensaje que se envía es claro: primero la estabilidad personal, después el proyecto colectivo.

El PAN capitalino necesita decidir qué quiere ser. Un partido que administra posiciones cómodas desde el escritorio o uno que asume costos, sale a territorio y enfrenta la realidad, pero que decida ya por que el PAN se está desmoronando.

 

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