-Roma se consumía en llamas y él cantaba
-Rumores de la DSPM
– Facturan hasta el chicle

“ROMA se consumía en llamas y él cantaba…”, así lo dice el buen Jiribillo, César Ibarra. Es un título hermoso y apropiado de la realidad que se vive en Chihuahua. Fue un día como hoy 18 de julio, a las nueve de la noche que comenzó el Gran Incendio en el extremo del sudeste del Circo Máximo, en las tiendas que vendían mercancías inflamables (aceites, etc.), y se habría extendido rápidamente, ardiendo por espacio de cinco días. Existe la creencia que Nerón era un pirómano que cantó mientras veía arder Roma con todo y vestido para la ocasión, además de ser tachado de un gobernante cruel, corrupto, inhumano y demente, una imagen negativa que fue reforzada por el gran incendio de Roma.  Sin duda, Chihuahua tiene ardiendo muchísimos años, pero jamás se había visto que en los primeros meses de un nuevo gobierno, fuéramos citados hasta en la actual Roma. No basta decir que padecemos, que le duele al chihuahuense, pero es absurdo que María Eugenia Campos Galván agarre siempre sus maletas en una crisis de inseguridad y crea que puede traer inversiones en un Estado que arde en llamas mientras ella recita el Iliou persis en Inglaterra, Francia y su escapada que planea hasta Italia.

Aquí el sentir de chihuahuenses con los comentarios:

 

RUMORES  que el sub director táctico, de la Policía Municipal de Chihuahua, Héctor Villegas López, renunció este sábado al cargo, debido a que ya no aguantaba los desplantes del director de la corporación, Julio César Salas González.

Se dice que el sub director Villegas optó por irse de la corporación, antes de que el barco se termine de hundir, porque las cosas andan de la patada.

Pues mencionan que en la municipal no hay mando con mano firme, cada quien hace lo que le da la gana y, de pilón, se dan órdenes de liberar a algunos detenidos antes de que lleguen a las comandancias.

Aseguran que incluso las órdenes no las da ni siquiera el llamado Jefe Salas, sino otro policía de menor rango que no sale a dar declaraciones, pero si maneja todo el rollo.

 

CON gasto al erario, el comisionado de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública Estatal, Simeón Esparza, frecuentemente hace viajes a su natal Santa Bárbara seguido de su séquito de guaruras, que solo le sirven para hacerle los mandados y de paso para causar pánico a los lugares donde llegan.

Por cada viaje que hace Simeón a Santa, el Gobierno del Estado desembolsa más de 20 mil pesos que son destinados para la gasolina de las unidades y los viáticos de todos los elementos que van a cuidarlo.

Dicen que Simeón y sus guarros hasta por un chicle meten factura, solo falta que hasta la paleta helada que se come en el negocio de su familia, allá en Santa Bárbara, también la cobre.

 

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