
LA sucesión por la alcaldía de Chihuahua comienza a oler menos a democracia interna y más a final de temporada: cuatro panistas sobreviven en la competencia y, entre ellos, César Gustavo Jáuregui Moreno parece haber descubierto que una cosa es querer ser candidato y otra muy distinta que las cúpulas del PAN quieran entregarle las llaves del amor.
En el tablero aparecen María Angélica “Manque” Granados, Irving Rafael Loera, Carlos Olson San Vicente y el propio Jáuregui Moreno. A la ecuación también se suma el priista Santiago de la Peña Grajeda, quien se ha convertido en uno de los nombres fuertes de la conversación.
Pero aquí comienza lo sabroso.
Jáuregui, uno de los perfiles con mayor peso dentro de la baraja panista, sabe que su relación con algunos mandos del partido no atraviesa precisamente por su luna de miel. Sus diferencias y enfrentamientos internos podrían convertirse en la piedra que le cierre la puerta de la candidatura.
Y como en política nadie sobrevive sin un Plan B, el supuesto “zombie” ya estaría buscando cómo volver a levantarse antes de que alguien le rece el último rosario.
En ese escenario, Jáuregui estaría dispuesto a hacerse a un lado únicamente si la candidatura recae en Manque Granados, nombre sobre el cual otros aspirantes también han mostrado públicamente disposición para alcanzar acuerdos.
La jugada tendría nombre y apellido: Manque Granados.
La exalcaldesa y actual diputada federal podría convertirse en el punto de encuentro para un grupo de panistas que, juntos, podrían darle una vuelta completa al tablero. La versión política coloca alrededor de Manque a los equipos de Jáuregui, Rafa Loera y Carlos Olson.
Dicho en lenguaje de cantina política: si Jáuregui no puede entrar por la puerta principal, podría intentar abrirle la puerta a Manque… y quedarse con las llaves.
El atractivo de Granados para las cúpulas sería precisamente su perfil panista y una imagen política que, para sus impulsores, tendría menos equipaje que otros aspirantes.
Mientras tanto, Santiago de la Peña permanece como una de las figuras fuertes de la contienda, aunque su pasado dentro de gobiernos priistas genera resistencia entre sectores del PAN que lo observan más como amenaza que como aliado.
Jáuregui no se baja; Manque aparece como salida
Y es que contrario a las versiones que han comenzado a circular sobre una supuesta declinación de César Jáuregui Moreno en la carrera por la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua, los movimientos recientes apuntan exactamente en sentido contrario. El ex fiscal general mantiene reuniones, encuentros y acercamientos con distintos sectores, incluso más allá de la estructura partidista, con la intención de construir una base social que respalde su proyecto rumbo a 2027.
Jáuregui sabe perfectamente que su aspiración implica remar contracorriente. El escenario interno del PAN luce cada vez más complejo y su proyecto representa, dentro del propio partido, una posición distinta frente al grupo que actualmente concentra las principales decisiones políticas en el estado. Por eso, más que una simple disputa por una candidatura, el choque comienza a adquirir dimensiones de equilibrio y control político al interior del panismo.

EL líder nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno vino a Chihuahua a poner sus cartas sobre la mesa: si PAN y PRI amarran la alianza, ¡Marco Bonilla SERÁ el candidato indiscutible para arrebatarle el poder a Morena!
“¡Sin duda sería nuestro candidato!”, sentenció Alito, lanzando una dura advertencia a los panistas: solos NO ganan, necesitan la fuerza del tricolor para no ser aplastados en las urnas.
Esto sin duda viene a dar como ‘casi hecha’ la alianza de Bonilla tras haber asumido recientemente la coordinación de Política Estatal del partido albiazul. Dicho nombramiento sitúa al alcalde capitalino en una posición clave de cara a las definiciones internas de su partido, sumando ahora el visto bueno de un aliado estratégico indispensable para la conformación del bloque opositor.
Durante su posicionamiento, el líder tricolor enfatizó que el PAN difícilmente aseguraría la victoria en solitario frente a Morena, por lo que defendió la necesidad de unir fuerzas. Moreno destacó que el PRI aportará su estructura política y despliegue territorial para hacer campaña en favor de Bonilla y consolidar un proyecto competitivo en la contienda estatal, una vez establecidos los mecanismos formales de la coalición.
La declaración de Alejandro Moreno no solo incrementa la presión hacia el interior del PAN en la selección de su candidatura, sino que anticipa el tablero electoral para 2027. Con la confirmación del interés priista por reeditar la alianza opositora en Chihuahua, el perfil de Marco Bonilla se afianza como una de las cartas más sólidas para encabezar el frente común en la entidad.
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