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MARTÍN Chaparro, exdirigente estatal de Morena, se presenta como el auténtico coordinador municipal y busca abrirse paso rumbo a la candidatura por la Alcaldía de Chihuahua.  Lo hace luego de buscar la gubernatura de Chihuahua, y la alcaldía de Ciudad Juárez, pero estas ya se concretaron en Morena.  Ha como va, va pedir ser líder de colonia, pero su argumento tiene sentido en una parte: quienes construyeron el partido merecen reconocimiento y no deberían ser relegados por personajes que apenas cambiaron de camiseta. Pero una cosa es exigir piso parejo y otra muy distinta reclamar la candidatura como recompensa por antigüedad.

Porque aquí está el detalle que nadie debería pasar por alto: varios de los que levantan la bandera contra los arribistas también aspiran a un cargo de elección popular.

La presidenta de la organización Los de Abajo Organizados Rosa Lilia Cardona pidió a la dirigencia nacional de Morena reconocer el trabajo de quienes participaron en la fundación del partido y darles oportunidad de competir por cargos de elección popular, al considerar que durante los últimos años “se ha favorecido la llegada de personajes que no comparten los principios originales del movimiento”.

Al final, Morena Chihuahua enfrenta una contradicción que ya no puede esconder debajo del color guinda: quienes antes denunciaban a la vieja política ahora se disputan el control del mismo aparato que tanto criticaron. Unos quieren entrar; otros no quieren salir; y todos dicen defender al pueblo.

LAS protestas de trabajadores del IMSS colocan bajo la lupa a su dirigencia sindical. Ahora, con la Consulta Salarial Nacional 2026-2027, el SNTSS llama a casi 475 mil empleados a votar mañana 14 de Octubre.

El sindicato presume una votación personal, libre, directa y secreta, con 670 unidades electorales en el país y vigilancia solicitada al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. También advierte contra amenazas y agresiones entre compañeros. Que se tengan que hacer estos llamados pone sobre la mesa un asunto delicado: el proceso debe garantizar que nadie vote bajo presión, temor o consignas de grupo.

Porque de poco sirve presumir cientos de miles de votos si los trabajadores no cuentan con información clara sobre el aumento propuesto, sus alcances y lo que realmente representará en sus bolsillos. Un porcentaje anunciado puede sonar atractivo en los comunicados, pero la realidad se mide frente al costo de la vida, los gastos familiares y las condiciones laborales que enfrentan quienes mantienen en funcionamiento al Seguro Social.

La dirigencia asegura que difundió íntegramente la propuesta salarial y que los resultados serán públicos.

En medio de las inconformidades y protestas, la consulta representa una oportunidad para que los trabajadores expresen su postura sin presiones. El voto secreto debe ser una garantía real, no una frase para adornar la convocatoria.

 

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