Aunque la última clasificación mundial de los trastornos del sueño definió casi 100 tipos, dos son los más comunes a escala global: imsomnio y somnolencia excesiva diurna.

Estos padecimientos afectan la calidad del descanso nocturno en las personas y a la larga pueden tener graves consecuencias, detalló en entrevista Ulises Jiménez Correa, responsable de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Algunas causas

Cerca de 40 por ciento de la población del país padece insomnio. Sus causas son variables, pero principalmente se da por dos razones: un mal uso de los fármacos para dormir, que pueden generar dependencia, y un estilo de vida que genera mala higiene del sueño: horarios irregulares para acostarse y levantarse, sedentarismo, horas variables para desayunar, comer y cenar, no cuidar el contenido de la alimentación, particularmente en la merienda, desvelos constantes que atrasan el ciclo del sueño, entre otros.

En tanto que una de las causas más comunes de la somnolencia excesiva diurna son los ronquidos y la apnea del sueño (pausas en la respiración al dormir). El especialista universitario indicó que 30 por ciento de los hombres adultos sufren de ronquidos nocturnos y entre 8 y 10 por ciento de la población adulta de apnea.

Estas aparecen porque hay una obstrucción de las vías respiratorias generada por un golpe en el rostro que provocó el desvío de la base de la nariz, infecciones crónicas o alergias, el tamaño de la lengua o la úvula (campañilla), sobrepeso, un cuello muy ancho, problemas de reflujo, sedentarismo, malos hábitos alimenticios, tabaquismo y el consumo de alcohol por las noches, lo que provoca la relajación muscular y obstruye la entrada de aire.

Jiménez Correa aseveró que del total de motivos de consulta en la Clínica de Trastornos del Sueño entre 40 y 45 por ciento acude por insomnio y un porcentaje similar por ronquidos y apnea.

Los trastornos respiratorios del sueño son dos a uno más frecuentes en hombres que en mujeres, tienen que ver con factores hormonales principalmente, la diferencia en cuanto a las concentraciones de estrógenos en las mujeres les ayuda a respirar mejor durante el sueño. En el caso del insomnio es al revés, el sexo fememino es dos a uno más propicio que el masculino.

Dormir es fundamental no sólo para descansar, sino porque durante el sueño se dan muchos procesos que ayudan al desarrollo.

El especialista señaló que para los niños es fundamental dormir porque durante el sueño se secreta la hormona del crecimiento, además de que en este periodo el sistema nervioso central madura, se sintetizan proteínas que el cerebro utiliza para consolidar muchas de sus funciones (memoria, aprendizaje y neurosicológicas). Además tiene que ver con la supervivencia: estar privado de sueño o tener mucho durante el día, es un riesgo de accidentes.

Para el médico, no hay un tiempo determinado para dormir, eso depende de cada persona. Más que preocuparnos por el tiempo, hay que poner atención en la calidad. Esto es: no tardar más de 30 minutos para empezar a dormir, no despertar durante la noche, no tener dificultad para levantarse por las mañanas, no estar cansado o con sueño durante las primeras horas del día y sobre todo, no estar aniquilado por una necesidad impostergable de dormir conforme avanza la jornada.

Recomendó no dejar de lado estos problemas. Pero para ello se tiene que acudir a un especialista, pues automedicarse en el caso del insomnio puede generar dependencia y complicar el problema, en tanto que considerar normales los ronquidos o la apnea del sueño puede traer consecuencias negativas. En la clínica de la UNAM se atienden estos y otros trastornos del sueño con especialistas de diferentes disciplinas.

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