Noticias de Chihuahua.- Una fila interminable de ataúdes avanzó en silencio hacia la tierra. Sin llanto, sin familiares, sin flores. Así fueron sepultados 46 cuerpos en el Panteón Municipal de Carrizalillo, 44 hombres y dos mujeres que nadie reclamó y que permanecían en los refrigeradores del Servicio Médico Forense.
Desde temprana hora, personal de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses llegó al camposanto ubicado al sur de la ciudad con los féretros perfectamente identificados. Uno por uno fueron bajados a fosas individualizadas, en un operativo que marcó el destino final de personas que murieron en 2023 y 2024 y cuyos restos nunca fueron recogidos por sus familiares.
El perito coordinador de Investigación Especializada, Eduardo Vargas Bravo, explicó que 29 de los cuerpos corresponden a 2023 y 17 a 2024. Todos cuentan con registro e identificación, incluso con perfil genético, lo que permitiría su eventual reclamación. “El propósito es darles destino final y que, si algún familiar aparece, tenga un lugar donde visitar a su ser querido”, señaló.
Por su parte, el director de Periciales y Ciencias Forenses, Javier Sánchez Herrera, informó que cada ataúd quedó debidamente registrado con su cédula de identidad para mantener control exacto de los espacios ocupados. Aunque están identificados, nadie acudió por ellos.
Antes de cubrirlos con tierra, un sacerdote les dio los santos óleos. Después, las paladas sellaron lo que durante meses permaneció en cámaras frigoríficas.
La semana pasada ya habían sido sepultados otros 60 cuerpos. En apenas siete días, suman 106 inhumaciones que permitieron desahogar los congeladores del SEMEFO, una cifra que evidencia la magnitud de personas fallecidas que, aun con nombre y datos, terminaron en la fosa sin que nadie reclamara su ausencia.

