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Traición dentro de la SSPE desataría la matanza de estatales en Moris

Noticias de Chihuahua.- Lo que comenzó el pasado mes de marzo como un contundente golpe al narcotráfico terminó desatando una auténtica guerra en el corazón de la Sierra Tarahumara. Aquel operativo federal y estatal que desmanteló un mega laboratorio clandestino dedicado a la producción de metanfetaminas en Moris, cambió por completo la calma de la región: casi 11 toneladas de químicos, 9 reactores, 9 tanques de gas y un golpe calculado en más de 4 mil millones de pesos al crimen organizado.

Los más afectados fueron los de “La Línea”, bajo las órdenes de los hermanos Ever José “El Pepe Águila” y Víctor Noé González Bournes “El Topo” o “El 500”, quienes vieron su emporio desmoronarse en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel decomiso, los enfrentamientos no cesaron. Por siete meses, Moris y Uruachi se convirtieron en zona de guerra. Las comunidades indígenas warijó y pima huyeron despavoridas ante las balas y los incendios que dejaron los choques entre La Línea —ahora aliada con el Cártel Jalisco Nueva Generación— y el grupo rival, Los Salazar.

Luego de varios enfrentamientos, el último ocurrido apenas el pasado domingo 5 de octubre escaló a niveles impensables: fuerzas estatales se toparon con sicarios de “El Pepe Águila”. El tiroteo fue brutal. Dos criminales abatidos, uno arrestado y el eco de las balas resonando entre los cerros.

La reunión de la venganza

Pero el infierno no había hecho más que empezar. Según informes de inteligencia de la misma Secretaria de Seguridad Pública Estatal (SSPE) a los que tuvo acceso La Parada Digital, tras ese operativo, en una casa perteneciente a Perla Gacela López Pérez, exalcaldesa de Moris (2021–2024), se gestó la venganza.

Allí, entre whisky, mapas y radios de comunicación, los lugartenientes Diego Camargo Perla —pareja sentimental de la exedil— y Rafael Félix Mata “El Fay”, habrían ordenado la “cacería” de policías estatales. El sicario encargado de ejecutar el plan: Adrián Trujillo, un joven sanguinario conocido por su brutalidad y su lealtad al clan Bournes.

La traición desde dentro

Ana Esmeralda Arteaga Arroyo, una de los elementos que fallecieron junto con Germán Peralta Hernández, y Guillermo Aguirre Palma.

Lo más escalofriante llegó después. Indagan en la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) que la emboscada donde murieron tres policías no fue simple casualidad: fue una traición interna.

Alguien desde dentro filtró la ruta exacta del convoy con 16 estatales. En cuestión de minutos, los cerros se iluminaron con ráfagas y explosiones. Los agentes no tuvieron oportunidad: tres murieron, varios más resultaron heridos, y los sobrevivientes apenas lograron pedir auxilio.

La caída de los aliados del “Pepe Águila”

Tras el atentado, las autoridades reaccionaron con furia. En una serie de cateos y enfrentamientos, cayeron los principales operadores del grupo:

Diego Camargo Perla, pareja de la exalcaldesa, acusado de ser enlace directo con “El Pepe Águila”.

Rafael Félix Ramos “El Fay”, el cerebro táctico de la organización.

Adrián y Jimena Trujillo, presuntos sicarios y hermanos de Eliazar Trujillo “El Changuito”, ejecutado el año pasado en Uruachi.

Incluso la exalcaldesa Perla Gacela López Pérez quedó bajo la lupa por presuntos vínculos con el grupo criminal.

“Moris huele a pólvora”

Hoy, la sierra sigue sitiada. Las comunidades desplazadas no han vuelto, y los caminos de terracería son patrullados por convoyes militares. Los pobladores lo dicen en voz baja:

“Moris huele a pólvora, a traición… y a miedo”.