Utopías de la ciudad

Por: Francisco Flores Aguirre y Francisco Flores Legarda.

A CUATRO MANOS

Ya no hay camiones, todos andamos en bicicleta y en patines del diablo. La leche se consigue donde usted vaya. Ya sabemos quién es el nuevo guarura panista de la policía municipal de la ciudad de Chihuahua  que será, eso sí recto, limpio, honesto, digno, insobornable, puro, justo, de buenas costumbres, benévolo, educado, dador de vida en la democracia, ecuánime, estudioso, capacitado, comprensivo, desenvuelto, honrado,  trabajador, evolucionado y amoroso.

El nuevo presidente municipal sabe crecer en comunidad y como un mezquite solitario, es agradecido consigo mismo y con los demás. No le importa decir ya más que él fue quien ayudo primero y que los otros lo dejaron solo.

Ya no hay encuestas. Ahí más contacto con los vecinos. Cada uno hace lo que sabe hacer mejor y sin necesidad de recibir una recompensa mayor que la de cualquiera otra persona. Ya nadie se queda de que el otro lo único que busca es perjudicarlo. El hombre ya no contagia los demás de su amargura, ya no inspira y vive de su lastima.

Ya no hay elecciones, ya no más barbas pintadas, ya no más discursos políticos, ya no más vacas sagradas, ya no más personas divinas porque todos han aprendido sobre el gobierno y todos son elegidos por un consejo universal.

Ya no se pagan más impuestos. Ya no más control de cambios. Trabajamos lo necesario y descansamos creativamente. La comida es la medida, de tal modo que nadie toma más de lo que necesita. Ya no hay golosos, ni gente gorda, médicos respetables establecen las dietas adecuadas.

Ya no hay rectores, ni secretarios que ausenten directores, ni directores que ausenten maestros, ni maestros que ausenten estudiantes, ni estudiantes que se ausenten con los exámenes, que bauticen burocráticamente el saber en un reconocimiento oficial de transustanciación del saber profano en sagrado. Todos son educados y luego entrenados en algo que les interese. La enseñanza es una de las profesiones mejor pagadas. La mayor parte de la enseñanza se realiza fuera de las aulas y en el campo. Ya no se necesita un título universitario para ejercer la profesión.

¿Y por qué la vida no es así? Tal vez porque somos básicamente ignorantes gobernados todavía antigües reflejos. Somos los campeones del pasado y del futuro riñendo en una batalla de muerte, sin pensar que podemos hacer encuentros con el ayer y con el mañana, encuentros no de muerte sino de vida. Tal vez porque demasiada gente quiere estar por delante de todos los demás y demasiados pocos se dan cuenta que estamos en esto juntos y que deberíamos aprender a disfrutar del trabajo en la cooperación.

A pesar de lo serio que nos ponemos, allá afuera se escucha las coplas de un PRI que sigue siendo niño cuando amenaza a sus hijos.

– La sandía que es colorada

Tienes lo verde por afuera,

Si quieres ser estimada

No te roces con cualquiera

Que la fruta mallugada

Se pudre y no hay quien la quiera.

La respuesta no tarda en llegar. La gente de la iniciativa privada que se enojó porque lo invitaron a cerras filas en el partido, entono su canción:

  • Me vale, afirma el venado:

Mi madre me dio una zurra

Por qué enamore a una Chabela,

Y al son de los palos dije:

¡Ahí mama!,?si esto es canela?

Y aunque me siga pegando

Ya no dejare a Chabela.

Pobre de ti, contesta el burgués venido a menos:

  • Tus apellidos de ley

Los llevas como en coyunda

No niegas tu origen buey

Para que no le confundan.

 Ya no se muerdan, trinan los pájaros tricolores al nuevo régimen panista:

  • Soy como el pájaro verde,

Que en la sombra me detengo;

La palabra que me diste

En el corazón la tengo;

Ya que no me la cumpliste

A que me la cumplas vengo.

Ante la situación actual, buena o mala, mis ojos no vieron a los hombres y a las situaciones de antaño. Lloraremos al pensar que no veremos a los héroes de la posteridad. Solo me queda contar junto con Juan Guerrero en su poema los Hombres de Barro:

  • La mentira te pudre

Cortada a mano

Con tus tiesas manos,

Porteras resecas,

Barro de la charca

Donde orinan los amos;

Pero al fin

De todos somos corruptos,

Que todos somos cenizas

Que el viento ultraja.

Total una vida sin reflexion y amor trabajo no merece vivirse y salud y larga y luchar para vivir.

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