El oficial Steve Dunham dijo que el niño le había “roto el corazón” ya que “estaba intentando vender su esponjoso animal para conseguir dinero para comida, porque tenía muchos días sin comer”.

El oficial explicó que llevó al niño a un restaurante de comida rápida, mientras que dos de sus compañeros visitaban la casa del niño, donde encontraron que su familia vivía entre “basura, orines de gato y botellas de licor”.

De acuerdo a las investigaciones, la residencia es un riesgo para la salud y seguridad, al menospreciar la limpieza de la casa, que cuenta con alimentos en mal estado e insectos por toda la casa, sin algún tipo de comida preparada propiamente para alimentar a los cinco niños.

Además, el reporte policíaco destaca el hecho de permitir que un niño de siete años saliera de la residencia sin permiso y fuera del conocimiento de los padres, en un intento por conseguir comida.

El niño y sus cuatro hermanos, de entre 11 y 17 años de edad, fueron llevados con familiares, mientras que los padres Tammy y Michael Bethel fueron sentenciados bajo cinco cargos, uno por cada niño y se presentarán a juicio en el próximo mes de septiembre.

Con información de Excélsior.

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