Top 5 de la semana

notas relacionadas

 -Amenazas a policías destapan sombras
-Harfuch o Sheinbaum a la inauguración

LAS autoridades no han querido informar las amenazas recientes en contra de dos elementos de la Policía Rural, de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), y ahora lo que queda no es certeza, sino sospecha

De manera extraoficial trascendió que las amenazas fueron en contra de un inspector

apodado “La Geisha” y un elemento conocido como “La Chinchula”.

Al parecer las amenazas están relacionadas al aseguramiento de un vehículo con blindaje artesanal, efectuado el pasado mes de septiembre en el municipio de Moris.

En ese evento se manejó de manera extraoficial, que durante el aseguramiento desaparecieron potentes armas, entre ellas algunas de calibre 50, parque del mismo calibre y cientos de miles de pesos.

En el reporte que manejó la SSPE de ese aseguramiento, solo se mencionaron dos cajas de marque, un fusil calibre 50 y el camión marca Ford F-450, modelo 2019, color negro metálico, con blindaje artesanal y reporte de robo.

Si las amenazas están vinculadas a lo que realmente ocurrió ese día, entonces no solo estamos ante un riesgo para los agentes, sino frente a la posibilidad de que algo se haya ocultado deliberadamente. Callar no protege, al contrario, alimenta la desconfianza.

Porque cuando la autoridad administra la verdad a medias, deja de ser autoridad y se convierte en parte del problema.

LA Torre Centinela está a punto de dejar de ser promesa para convertirse en realidad operativa, pero el verdadero reto apenas comienza. No es el concreto ni la altura lo que definirá su éxito, sino su capacidad para dar resultados en una entidad que lleva años esperando respuestas en materia de seguridad.

El proyecto se ha vendido como una joya tecnológica, un cerebro capaz de coordinar inteligencia, cámaras y estrategia en tiempo real.

La insistencia en contar con figuras como Omar García Harfuch o Claudia Sheinbaum en la inauguración revela que el proyecto no solo es técnico, sino profundamente político. Se busca validación, reflectores y respaldo federal en un momento donde la seguridad sigue siendo la gran deuda.

Pero más allá de la foto, la Torre Centinela enfrentará su examen más duro: funcionar. Si logra articular inteligencia real, reducir delitos y mejorar la capacidad de respuesta, entonces justificará cada peso invertido. Si no, será otro monumento moderno a las expectativas incumplidas.

 

Escríbanos al correo electrónico de SIN PELOS EN LA LENGUA:  [email protected]