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LO que parecía un ataque a balazos contra un empresario restaurantero en la exclusiva zona del Reliz terminó convirtiéndose en una historia con demasiados ingredientes: un negocio que estrenaba administración, una víctima con presuntos antecedentes polémicos en Estados Unidos, una lujosa Mercedes-Benz vinculada a una conocida familia política de Chihuahua y una investigación que podría tener conexiones internacionales.

Hace aproximadamente diez días, un hombre conocido como “El Freddy”, identificado como uno de los socios del restaurante-bar La Cabaña del Catarro, ubicado en Plaza Castilla Reliz, fue atacado a balazos en el exterior del establecimiento.

El empresario recibió impactos de bala en el rostro y ambas manos, lesiones que obligaron a brindarle atención médica especializada. La agresión encendió las alarmas, pues inicialmente surgió la sospecha de que pudiera tratarse de un intento de extorsión contra la nueva administración del negocio.

Pero conforme comenzaron a surgir detalles, el asunto dejó de oler solamente a pólvora y empezó a desprender un fuerte aroma a dinero, influencias y posibles cuentas pendientes.

Versiones relacionadas con el caso señalan que el afectado esta vinculado con investigaciones o señalamientos por presuntas estafas en Estados Unidos. Incluso, trascendió que Gilberto Loya Chávez, señalado como encargado de despacho de la Fiscalía General del Estado, habría sostenido conversaciones con agentes estadounidenses para intercambiar información sobre el caso.

La camioneta de lujo y el apellido político

Otro detalle que despierta interrogantes es la Mercedes-Benz AMG GLE 53, modelo 2021, color plata, relacionada con el traslado del hombre herido.

Según la información obtenida, las placas de esta unidad estarían registradas a nombre de un conocido joven perteneciente a una familia de larga trayectoria política en Chihuahua: hijo de un expresidente municipal de la capital y excandidato a gobernador, quien posteriormente mostró acercamientos con Morena pese a sus antecedentes en sectores de la ultraderecha.

El propietario señalado presume una colección de vehículos cuyo valor conjunto superaría los 30 millones de pesos, pero una cosa es tener dinero para llenar una cochera de vehículos de lujo y otra muy distinta es que uno de ellos termine apareciendo en una investigación por un ataque armado.

Una Fiscalía que debe investigar, no administrar apellidos. Por lo pronto, el ataque contra “El Freddy” sigue rodeado de interrogantes. Falta establecer el móvil, identificar a los responsables y aclarar las relaciones que han salido a relucir.

Y si realmente hay autoridades estadounidenses siguiendo el caso, más vale que la Fiscalía tenga bien amarrada su investigación. No vaya a ser que, por andar moviendo influencias y protegiendo reputaciones, Chihuahua termine protagonizando otro escándalo de esos que cruzan la frontera y dejan a las instituciones exhibidas.

¡EL Congreso del Estado amenaza con convertirse nuevamente en un auténtico ring político! Morena llega con los guantes puestos para exigir, otra vez, que la gobernadora Maru Campos se separe temporalmente del cargo, mientras que los panistas podrían responder con un golpe bajo la bandera de los presuntos vínculos de personajes morenistas con el crimen organizado.

La diputada morenista Magdalena Rentería pretende revivir el exhorto que la semana pasada provocó tremendo zafarrancho legislativo, cuando la sesión terminó suspendida por falta de cuórum, luego de que la mayoría de los diputados abandonara el recinto antes de que pudiera presentar su propuesta.

Y es que Morena quiere que Maru Campos solicite licencia temporal mientras se investigan las circunstancias en las que presuntos agentes estadounidenses habrían participado ilegalmente, junto con corporaciones estatales, en un operativo realizado del 17 al 19 de abril de 2026 en “El Pinal”, municipio de Morelos.

La propuesta no cayó nada bien entre los blanquiazules, quienes consideran que detrás del exhorto existe una maniobra política para golpear a la mandataria estatal. Por ello, se anticipa otro encontronazo entre las bancadas, con discursos encendidos, acusaciones cruzadas y posiblemente otro espectáculo legislativo de esos donde sobran los gritos y faltan los acuerdos.

Pero los panistas también podrían traer un as bajo la manga. Y es que buscarían devolverle el golpe a Morena utilizando el discurso que vincula al partido guinda con el crimen organizado, particularmente ante los señalamientos que circulan sobre una supuesta cercanía de la dirigente morenista Ariadna Montiel con Aureliano Guzmán Loera, hermano mayor de Joaquín El Chapo Guzmán. Aureliano, conocido como El Guano, ha sido identificado por autoridades estadounidenses como dirigente de una facción del Cártel de Sinaloa denominada Gente del Guano, y Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Así que el escenario está servido: Morena quiere poner contra las cuerdas a Maru Campos por el polémico operativo de El Pinal, mientras el PAN podría intentar cambiar el terreno de batalla y llevar la discusión hacia los señalamientos sobre el narcotráfico.

Entre licencias, acusaciones y pleitos partidistas, los diputados prometen otra función de lucha libre legislativa. La diferencia es que aquí los protagonistas cobran del erario y los ciudadanos pagan el boleto, quieran o no.

 

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