
HACE una semana ocurrió una tragedia en Moris, y el polvo no se ha asentado. Lo que comenzó como un ataque del grupo criminal “La Línea” contra elementos de la Policía Estatal, hoy se perfila como un espejo donde se reflejan los rostros de la corrupción.
Mientras la Secretaría de Seguridad Pública Estatal presume “investigaciones internas”, lo que realmente está saliendo a flote es una red de relaciones incómodas entre delincuentes y figuras políticas de todos los colores. Ahí están los nombres: Alejandro Domínguez, líder estatal del PRI, quien no pudo —ni quiso— negar su cercanía con Diego Camargo y su esposa Perla Gacela López, expresidenta municipal de Moris. Los mismos con quienes compartía fiestas y favores mientras en ese municipio se incubaba la violencia.
Pero no es un caso aislado ni un asunto de un solo partido.
También aparece en la lista Lot Rivera Martínez, actual alcalde de Moris bajo las siglas de Morena, y antes director de Obras Públicas del mismo ayuntamiento. Primo hermano de un alto funcionario de la Coesvi, Edgar Rivera, otro rostro que solía aparecer en las mismas reuniones donde se mezclaban whisky, y política.
Las indagaciones —dicen fuentes dentro de la propia SSPE— apuntan a que el ataque no fue una sorpresa, sino un evento mal calculado dentro de los acuerdos secretos entre funcionarios y criminales. El problema no fue la emboscada en sí, sino que se rompieron los códigos de respeto entre ambos mundos: los que juran protegernos y los que realmente mandan en los pueblos serranos.
Cuando el crimen organizado y la política duermen en la misma cama, la traición no tarda en llegar, y esta vez cobró vidas de policías que —por ironía o por desgracia— murieron defendiendo una estructura podrida desde sus cimientos.

EL Tribunal Estatal Electoral podría imponer sanciones más fuertes al regidor de Morena, Miguel Riggs, por negarse a disculparse con la síndica de Chihuahua, Olivia Franco, luego de haberle dicho pinnchh endeja en plena sesión pública. No fue un error al calor del debate, fue un insulto directo y sin retractarse.
Su omisión abre la puerta a consecuencias mayores. Olivia Franco ya prepara una solicitud para que la sanción sea más severa, y el Tribunal no podrá mirar hacia otro lado.
Casos como el de Andrea Chávez con Denise Dresser o el de Fernández Noroña muestran que otros sí fueron obligados a disculparse. Pero Riggs sigue sin una sola palabra de arrepentimiento. Y en este caso, la ley no le dejará tanto margen para esconderse detrás del fuero o del partido.

OTRA vez la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Chihuahua (JMAS) vuelve a ser protagonista… pero no por eficiencia, sino por descaro. Y es que mientras cientos de familias del Fraccionamiento Puerta Savona sufren sin una sola gota de agua, su titular, Alan Falomir, anda más ocupado en su precampaña política que en dirigir el organismo que tiene literalmente seca a media ciudad.
Resulta que los ya conocidos como “Aguardianes encabritados’ fueron a una colonia, abrieron calles, removieron tuberías y, con la misma calma con la que se van a dormir, dejaron sin agua a decenas de familias. Y cuando los vecinos empezaron a llamar para reportar el desmadre, la respuesta fue tan absurda como insultante: “Se desconectó el agua por cambio de tubería, ahí les mandamos pipas para que no estén fregando.”
Durante unos días, las pipas aparecieron… pero con la misma magia con la que desaparece el dinero público, dejaron de llegar. Según cuentan los afectados, la excusa es que “ya no hay presupuesto para eso”. Claro, no hay lana para el agua, pero sí para lonas, desayunos políticos y sonrisas de candidato. Mientras tanto, las calles quedaron abiertas, las zanjas tapadas al aventón, y las familias siguen bañándose con garrafones. Por si fuera poco, ni la luz mercurial funciona en la zona afectada. Es decir, sin agua y sin iluminación

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