
LA visita de Claudia Sheinbaum a Ciudad Juárez comienza a generar una lectura política incómoda en Chihuahua: mientras la Presidencia presenta la gira como un ejercicio de rendición de cuentas, en sectores de la oposición y del ámbito político local se cuestiona si la frontera se convirtió también en una plaza estratégica rumbo al proceso electoral de 2027.
La presidenta acudirá este sábado 19 de septiembre a la Plaza de la Mexicanidad, conocida como “La X”, para presentar ante los juarenses los resultados de su segundo año de gobierno. El acto forma parte de una gira nacional por distintas entidades.
El detalle que alimenta las suspicacias es otro: Chihuahua capital, Delicias, Cuauhtémoc, Parral y otras regiones del estado no forman parte de esta visita presidencial.
Y en política, la geografía también comunica.
Ciudad Juárez no solamente es la ciudad más poblada del estado; es también un enorme polo económico, industrial y electoral. De ahí que la presencia presidencial en la frontera, en plena antesala de la definición de candidaturas de Morena, sea observada con lupa.
Incluso dentro de Morena ya se habla abiertamente de la importancia estratégica de Juárez, y sobre todo se encuentra inmerso en la disputa interna por la candidatura a la gubernatura de Chihuahua para 2027, con distintos grupos moviéndose y buscando posicionarse.
Y lo más interesante todavía está por venir: después del acto en “La X”, cualquier señal, fotografía, reunión o ausencia podría convertirse en combustible para la carrera interna de Morena rumbo a 2027.

LO que debería ser una reacción inmediata ante un hecho violento comienza a generar controversia en la policía estatal.
El caso más reciente quedó expuesto con el hallazgo de los cuerpos de una mujer y un hombre, ambos con huellas de violencia y heridas producidas por arma de fuego, localizados en las inmediaciones del Libramiento Oriente.
Aunque en los reportes oficiales se hizo referencia a la presencia de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) como primeros respondientes, la versión que trascendió desde el lugar apunta a otra realidad: los agentes estatales no habrían acudido inicialmente para atender y documentar directamente la escena.
La situación habría llegado al extremo de que, para elaborar el parte informativo, personal de la corporación tuvo que recabar información preguntando qué había ocurrido y consultar incluso publicaciones de medios digitales y redes sociales.
Pero eso no sería todo. La imagen utilizada para complementar la información habría sido solicitada a personal de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Y aquí surge la pregunta incómoda: ¿para qué sirve tener una costosa Torre Centinela, cámaras, tecnología y una estructura de inteligencia, si ante un hecho de alto impacto los policías que deberían estar en la calle no llegan al lugar para conocer de primera mano lo ocurrido?
La Torre Centinela puede detectar, coordinar y monitorear, pero no sustituye a los agentes en tierra. Una pantalla puede mostrar un incidente; un parte policial serio requiere que los elementos estén en el sitio, conozcan la escena y documenten lo ocurrido directamente.
Porque si ahora la Policía Estatal va a enterarse de los hechos por las redes sociales, habrá que preguntar si la estrategia de seguridad terminó convirtiendo a los policías en espectadores y a la Torre Centinela en la única que realmente “sale” a patrullar.
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