Noticias de Chihuahua.- La gran promesa de la elección judicial empieza a hacer agua. A menos de un año de que cientos de jueces y magistrados llegaran al cargo mediante el voto popular, más de una decena ya renunció, dejando en evidencia que el experimento no resultó tan sencillo como se vendió. La sobrecarga laboral, la falta de experiencia y problemas personales comenzaron a cobrar factura dentro del Poder Judicial.
Las bajas se han registrado en varios estados del país, pero Tamaulipas encabeza la lista con cuatro renuncias. Algunos funcionarios abandonaron el barco incluso antes de asumir formalmente sus funciones, mientras otros decidieron dar un paso al costado tras enfrentarse a la realidad de despachar cientos de asuntos y tomar decisiones que afectan la vida de miles de personas.
Uno de los casos más sonados fue el de un joven juez en Aguascalientes que protagonizó una polémica audiencia al vincular a proceso a la víctima de un delito en lugar del acusado, error que se volvió viral y terminó por hundir su carrera judicial. El episodio reavivó las críticas sobre si algunos de los perfiles que llegaron mediante la elección realmente contaban con la preparación necesaria para ocupar cargos tan delicados.
La situación ocurre en un contexto donde especialistas ya habían advertido que los juzgados enfrentan cargas de trabajo asfixiantes. Estudios previos señalaron que algunos jueces deben atender cientos de expedientes al año, una presión que puede provocar retrasos, errores procesales y afectar la calidad de la impartición de justicia.
Mientras la reforma judicial sigue siendo defendida por sus impulsores, las primeras renuncias comienzan a alimentar las dudas sobre su efectividad. Lo que se presentó como una transformación histórica ahora enfrenta una incómoda realidad: varios de los nuevos juzgadores ya tiraron la toalla antes de cumplir siquiera su primer año en funciones.

