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HABITUALES automovilistas de la Vialidad Sacramento han comenzado a denunciar una situación que, aseguran, se repite prácticamente todos los días durante las primeras horas de la mañana: una unidad oficial de la Policía Ministerial circula a exceso de velocidad, ignorando semáforos y presionando a otros conductores para abrirle paso, poniendo en riesgo a decenas de ciudadanos.

De acuerdo con testimonios recabados, el vehículo oficial recorre la vialidad rumbo a la Fiscalía Zona Centro realizando maniobras peligrosas, cruzando intersecciones sin respetar la luz roja y obligando a otros automovilistas a frenar o cambiar de carril para evitar un accidente.

La molestia entre los conductores radica en que, presuntamente, no se trata de una emergencia ni de un operativo en curso, sino de una práctica recurrente relacionada con la llegada del agente a su pase de lista en la corporación, y como siempre va tarde, pues usa los códigos y su prepotencia para no tener retardos.

“Todos tenemos que llegar a tiempo al trabajo, pero eso no justifica poner en riesgo la vida de los demás”, comentó uno de los conductores que diariamente transita por la zona.

Ciudadanos cuestionan si los elementos encargados de hacer cumplir la ley deben ser los primeros en respetar el reglamento de tránsito, especialmente cuando el uso de privilegios de circulación está reservado para situaciones de emergencia plenamente justificadas.

 

UNA reciente encuesta colocó a la senadora con licencia Andrea Chávez con una ventaja de 20 puntos en la carrera por la gubernatura de Chihuahua, y eso pareció doler más al interior de Morena, particularmente entre los crucistas, que a la propia oposición.

El sondeo no estaba dirigido al PAN ni a sus adversarios externos. Tenía destinatario, nombre y apellido: el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien cayó redondito en la jugada y, según cuentan los enterados, también con una dosis considerable de preocupación y soberbia.

La estrategia surtió efecto casi de inmediato. Apenas unas horas después de la difusión de los resultados, Cruz anunció que solicitará licencia la próxima semana, dejando al frente de la administración municipal a su partner político, Héctor Ortiz Orpinel, secretario del Ayuntamiento.

La decisión no parece casual. En el círculo cercano del alcalde saben que una cosa es abandonar temporalmente la silla y otra muy distinta renunciar al control del aparato gubernamental. Con Ortiz Orpinel al mando, el grupo político de Pérez Cuéllar mantendría intacta su capacidad de operación y el manejo de recursos públicos que, según diversas denuncias ya presentadas, habrían sido utilizados para impulsar proyectos políticos.

Ahí están, por ejemplo, los señalamientos sobre los 160 millones de pesos ejercidos presuntamente para la remodelación de 168 escuelas en Ciudad Juárez, obras que, de acuerdo con las denuncias, nunca se materializaron. También permanece bajo cuestionamiento la contratación de los juegos mecánicos instalados en la Plaza Misión de Guadalupe, que durante meses permanecieron sin funcionar pese al gasto realizado.

Las denuncias han llegado incluso a la Fiscalía Anticorrupción; sin embargo, sus críticos aseguran que duermen el sueño de los justos en algún archivero institucional bajo la administración de Abelardo “Bayo” Valenzuela Holguín. Expedientes que acumulan polvo mientras las preguntas siguen sin respuesta.

Por ello, la salida de Cruz del gobierno municipal no representa necesariamente un cambio de fondo en las condiciones bajo las cuales ha operado su proyecto político. Más bien parece una maniobra para intentar competir desde otra posición sin desprenderse completamente de la estructura que construyó durante años.

La diferencia es que ahora deberá enfrentar una contienda interna más abierta, en un escenario donde la ventaja ya no parece estar de su lado y donde el margen de maniobra comienza a reducirse.

A ello se suma un factor que inquieta particularmente al equipo crucista: Andrea Chávez no sólo lidera encuestas, sino que cuenta con operadores y simpatizantes dentro del propio municipio fronterizo, quienes siguen de cerca cada movimiento del grupo político de Pérez Cuéllar.

Porque en política las encuestas no siempre sirven para medir preferencias. A veces se utilizan para medir nervios. Y, por la reacción observada en las últimas horas, parece que esa medición ya arrojó resultados.

 

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