
LA marcha de Morena contra la gobernadora Maru Campos terminó provocando exactamente lo contrario de lo que buscaba, según una encuesta reciente.
Los números de la encuesta de Vernier son contundentes y reflejan algo que desde hace tiempo se percibe en las calles: la ciudadanía está cansada de la política basada únicamente en el conflicto. Que más del 55% vea la movilización como un ataque político o un uso electoral del discurso de soberanía deja claro que Morena no logró conectar con el sentir de buena parte de la población.
Y es que todo está más enfocado en el golpeteo que en resolver los problemas reales de Chihuahua, y eso tiene hartos a los chihuahuenses. Peor aún para el partido guinda, apenas uno de cada diez ciudadanos consideró válidas las exigencias de la protesta. Un resultado que evidencia una desconexión peligrosa entre las estrategias partidistas y las prioridades de los chihuahuenses, quienes enfrentan problemas mucho más urgentes como inseguridad, crisis económica y servicios públicos deficientes.
Especialmente llamativo resulta que el mayor respaldo hacia Maru surgiera precisamente en la capital, escenario de la movilización.

MIENTRAS las llamas consumían oficinas, vehículos y archivos en las instalaciones de la Fiscalía en Ojinaga, también ardía algo mucho más delicado: la confianza ciudadana. Y es que el incendio alcanzó expedientes relacionados con personajes importantes.
La versión preliminar asegura que todo comenzó en un corralón donde había vehículos con reporte de robo en Estados Unidos. Sin embargo, lo que más inquieta no son los autos calcinados, sino la pérdida de documentos y evidencias en un estado donde demasiados casos terminan sepultados entre silencios, archivos extraviados o investigaciones inconclusas.
La autoridad repite la frase de siempre: “no se descarta ninguna línea de investigación”. Una declaración que, lejos de tranquilizar, ya parece guion reciclado cada vez que ocurre algo políticamente incómodo. Porque si realmente no se descarta nada, entonces también tendría que investigarse con seriedad la posibilidad de un acto intencional para desaparecer información sensible.
Resulta imposible ignorar que entre las áreas afectadas están precisamente la unidad de evidencias, oficinas de coordinación y parte del archivo. Demasiada coincidencia para una ciudadanía acostumbrada a ver cómo expedientes delicados desaparecen justo cuando más comprometen a ciertos nombres.
Hoy la Fiscalía promete recuperación de documentación y continuidad en las investigaciones.

