La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió recientemente a un invitado inusual en su conferencia de prensa matutina habitual — un pato. Los aficionados de todo el mundo que ven el Mundial en vivo se han enamorado de Merlín, un pato de compañía que lleva una mini camiseta de México y que se ha convertido en una sensación viral y en la mascota no oficial del Mundial.
La dueña del pato, Karla Gómez, expresó su honor por la oportunidad de mostrar al mundo el lado más hermoso de México.
Merlín se subió contoneándose al escenario al inicio de la conferencia de prensa y tomó asiento en el lugar que suele estar reservado para ministros y funcionarios. Sin dejarse intimidar por la ocasión, Merlín soltó unos cuantos graznidos, para gran diversión de los presentes.

La fama de Merlín se disparó durante las celebraciones callejeras después de que México, como coanfitrión, venciera a Sudáfrica 2-0 en el partido inaugural el 11 de junio. Se vio al pato disfrazado deambulando entre la multitud en la bulliciosa avenida Reforma de la capital. Desde entonces, Merlín se ha convertido en una de las estrellas del Mundial, conquistando los corazones tanto de los fanáticos del deporte como de los aficionados a las apuestas deportivas.
Karla Gómez tiene planes de convertir a Merlín en una marca registrada, con la esperanza de que su nueva fama pueda ayudar a su familia, especialmente a su hijo mayor, quien padece una enfermedad mental. La presidenta Sheinbaum ha asegurado que la familia de Merlín recibirá asistencia, aunque no se dieron detalles al respecto.
Gómez describió a Merlín como el «jefe» de su negocio como vendedora ambulante de bebidas. El pato de dos años, que llegó a la familia como regalo de un cliente, disfruta de una dieta equilibrada, pero los domingos tiene un bocadillo especial: un taco de cerdo. Merlín suele usar zapatos para proteger sus patas palmeadas porque, según Gómez, le encanta caminar.

El pato Merlín se ha convertido en un símbolo de alegría y unidad durante la Copa del Mundo, representando el espíritu de las familias mexicanas. Su historia sirve como recordatorio de los momentos inesperados y encantadores que el deporte puede brindar, lo que lo convierte en una figura muy querida tanto entre los aficionados al deporte como entre los aficionados a las apuestas deportivas.

