Netflix y la segunda juventud de los documentales

Las plataformas de “streaming” parecen decididas a robarle su puesto (o, la menos, una importante parte del pastel) a la televisión tradicional. El hecho de poder disfrutar de una gran oferta de contenidos a la carta, muchos de ellos de mayor calidad que los que encontramos en los medios más clásicos, y aun precio razonable, ha hecho que muchos espectadores se decanten por esta opción. Con más de 200 millones de suscriptores en todo el mundo, la pionera, Netflix, sigue reinando sobre sus competidoras. Aunque más conocida por su apuesta por la series, la plataforma ofrece películas (algunas de ellas de producción propia) y también documentales.

Precisamente, este apartado, el de los documentales, parece estar viviendo una nueva edad de oro gracias a las interesantes producciones que se están exhibiendo en Netflix. Sus temáticas son muy variadas, desde las basadas en crímenes sin resolver o con falsos culpables, hasta los deportivos, pasando por los de corte político y crítica social o aquellos de carácter más científico; sin olvidar los del género musical. Es difícil establecer cuándo empieza este fenómeno, aunque algunas voces apuntan al impacto que tuvo la serie documental “Making a Murderer” (“Fabricando un asesino), estrenado en 2015. El título consta de 10 episodios y relata la historia de Steven Avery, que tras pasar 18 años en la cárcel acusado de unos terribles crímenes, fue exonerado en 2003; la producción realizó una profunda investigación de los hechos y la trama da unos cuantos giros sorprendentes. La calidad y la tensión que generó abrieron la puerta a otros productos, al descubrir que existía un público muy interesado en este tipo de género.

A pesar de que su nivel de suscripciones y de satisfacción de los clientes ha tenido altibajos, Netflix descubrió que sus documentales, especialmente aquellos que combinaban investigación y suspense, estaban representando un filón importante para mantener una adhesión de sus suscriptores. Así nacieron otras producciones de gran éxito, como “Tiger King”, del 2020, que sabía aprovechar una historia sórdida con personajes sorprendentes en un contexto de lo más insospechado: los zoos de felinos. La miniserie, protagonizada por el excéntrico Joe Exotic, tiene todos los ingredientes para mantener al espectador pegado a su sofá. Antes de esta producción, Netflix ya había probado suerte con otros títulos para asegurarse de que las historias relacionadas con estos temas eran del agrado de los suscriptores, como ocurrió con “The Keepers” (2017), “Las Cintas de Ted Bundy” (2019) o “Amanda Knox” (2016); todas con excelentes resultados de crítica y público. Pero faltaba algo más: si el género de los crímenes funcionaba tan bien, ¿por qué no probar con otras temáticas que ya sabemos que tienen un público masivo y dotarlas de un formato interesante?

Una de las grandes bazas de este género, y que ha aupado sus datos de audiencia en la plataforma de streaming, han sido los de temática deportiva. Este género es uno de los predilectos de los espectadores, y los hechos históricos que han rodeado algunos de los eventos más conocidos, junto con una perspectiva novedosa y una buena tarea de investigación, convierten a los deportes en una potente materia prima para los documentales. Un buen ejemplo de ello es el exitoso “The Last Dance”, centrado en Michael Jordan y la época dorada de los Chicago Bulls, en la que consiguieron 6 anillos de campeón; un momento bien diferente al actual, donde los Bulls mantienen una trayectoria muy irregular, y pese a estar terceros en la clasificación de su conferencia, las webs de apuestas con apartado específico para el baloncesto no les otorgan pronósticos tan optimistas como antaño para sus próximos enfrentamientos. Pero durante los años 90 dominaron el juego y fueron arrolladores, con un ultra competitivo, y a veces incluso tirano, “Air Jordan” a la cabeza.

Siguiendo con las tramas deportivas, “Ícaro” le ha valido a la plataforma su primer premio Óscar. El título se adentra, sin hacer prisioneros, en el mundo del dopaje; mediante una magnífica labor de investigación, Bryan Fogel destapa una trama que acaba resultando muy incómoda para muchas de las partes implicadas, algunas situadas en altos estratos de la sociedad. Tocando temas también delicados, pero desde un punto de vista más constructivo e, incluso, con algunos toques de humor (véase la entrega dedicada a los “Dambury Trashers”), encontramos “Untold: Secretos del Deporte”, una serie de documentales que profundizan en algunos del os eventos o personajes más controvertidos del deporte; el que fuera el primero de los episodios (“Malice at the Palace”) ya nos dejaba entrever que estábamos ante un producto de una excelente manufactura, y el resto no baja el nivel. Esperamos que haya más entregas.

 

 

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2penknife
10 días hace

3shopzilla

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